Por Luz Atilano
Por oficio, el señor Armando Rangel Cortés es jardinero. Él es quien cuida los espacios públicos de la delegación rural “El Puesto”, de donde es orgullosamente originario; además, es el encargado de cuidar la Casa Grande de la que fuera una de las dieciséis haciendas del Mayorazgo de Ciénega de Maya durante el Virreinato.
Pero, aunque desde hace once años desempeña esta labor día a día en la plaza y en los pequeños jardines, gustoso y con la amabilidad que caracteriza a los habitantes de El Puesto, lo que verdaderamente le apasiona es la historia de su pueblo, al que llama “puerta de la Zona Norte”, el sitio por donde cada mes pasaban las carretas cargadas de oro y plata desde las minas de Zacatecas.
Una pasión que, comenta, le surgió en gran medida gracias a su interés por compartir con los demás interesados:
«En las escuelas, por ejemplo la primaria, la secundaria, la prepa… siempre mandan a los alumnos, sobre todo cuando están en primer grado de secundaria, los mandan a que escudriñen sus comunidades para que conozcan y me di a la tarea de sacar historia. Yo ahí vivo en la Casa Grande y pues siempre van allí a visitar y “oiga, don Armando, la Casa Grande, la historia...”, todo eso y es como empecé a sacar todo eso».
De memoria, el señor Armando habla de un sinfín de datos sobre la región: acontecimientos previos a la llegada de los españoles, la fundación del Mayorazgo de Ciénega de Mata y luego la producción de frijol, maíz y chile con la que se le daba abasto, así como la atribución a esta zona de uno de los más conocidos corridos mexicanos:
«¿Sí conocen, sí han oído el corrido del barzón? “Esas tierras del rincón las sembré con un buey pando, se me reventó el barzón y sigue la yunta andando…”, ese corrido es anónimo, no tiene y según esto es dedicado pues más que todo a los hacendados que había en esa época, antes de que se repartieran por ahí de Plutarco Elías Calles. De hecho ese corrido se lo adjudican que lo compuso una persona de por aquí cerca de La Punta y no tiene autor… y yo sacando la historia, por ejemplo Ciénega de Mata, pues el rincón nomás es un cañón y aquí no, aquí hay una hacienda que es El Rincón y está, ahora lo verá, como a unos cinco kilómetros para allá… y acá, ahí en el cerro está la mesa de los bueyes, o sea que coinciden las palabras con los lugares y pues también que venía prácticamente dedicado a ellos ese corrido. El primero que lo cantó fue Luis Pérez Mesa».
Señor Armando Rangel en entrada a Casa Grande de El Puesto
Orgulloso de su tierra, conoce de cabo a rabo la delegación y sus alrededores. Lo mismo en lo que se refiere a cada rincón de la Casa Grande, donde vive desde hace cinco años; finca que, como casi todas las de su tipo, guarda varios secretos y ha motivado, por supuesto, algunas creencias de la población:
«Usted sabe que casi todas las casas antiguas por lo regular tienen sus mitos, por ejemplo esta finca más o menos data de los últimos (años) del siglo XVI y principios del XVII. Tiene su fama de que asustan y que sabe qué... […] Y un señor que vino que también se posesionó (de la casa) y el mero dueño estaba en Estados Unidos, se metió e hizo un escarbadero. (Aparte) que tiene una fama de que tiene un túnel (en el cuarto) y otro en la cocina que da vuelta por allá por donde está la tienda, llega a un costado del templo».
Gustoso y sin pedir algo a cambio más allá del interés por la riqueza cultural e histórica que guarda el lugar que habita, ofrece a quienes lo deseen, recorridos por la Casa Grande. El señor Armando Rangel se ha encargado de investigar, recolectar y organizar lo tangible e intangible de la historia de El Puesto, por ello, a fin de mostrar a los vecinos y a los turistas que llegan a visitar el pueblo, ha colocado a manera de una sala de museo, diferentes utensilios y objetos que pertenecieron a la hacienda o incluso a las poblaciones prehispánicas de la zona, sobre los que, sin duda, comparte siempre alguna reseña.
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