Fotografía: EFE/Artists Rights Society (ARS), New York / VEGAP, Madrid.
Londres, Reino Unido.

Con presencia en El Cairo, Praga, Belgrado o Ciudad de México, el surrealismo es mucho más que sus orígenes en París en 1924, pues durante el siglo pasado se extendió por el mundo de la mano de disidentes y revolucionarios que recurrieron a esa visión onírica del arte para expresar sus ansias de libertad.

Esta es la premisa de “Surrealism: Beyond Borders”, una nueva muestra de la Tate Modern de Londres que, desde el próximo jueves hasta el 29 de agosto, explora por primera vez la idea de un movimiento surrealista más allá de las fronteras europeas y su papel en la lucha global contra las convenciones y el poder establecido.

Junto a obras famosas como el teléfono con auricular de langosta de Salvador Dalí, el tren atravesando una chimenea de René Magritte, el homenaje al Mayo del 68 de Joan Miró o las Tres Bailarinas de Pablo Picasso, se exhiben otras menos conocidas de unos 150 artistas de 60 países, de República Dominicana a Cuba o Colombia, entre los años 20 y 70 del siglo XX.

Fotografía: EFE/ Colección Fundación Eugenio Granell, Santiago de Compostela (c). DACS, 2021.

La exposición pretende descubrir piezas de la colección de la Tate y, “en línea con la tendencia de la historia del arte actual, ir más allá del canon occidental de América del Norte y Europa” y ofrecer perspectivas internacionales, dice la directora del museo a orillas del Támesis, Frances Morris.

“París fue la chispa del surrealismo a principios de la década de 1920, pero luego hubo conflagraciones en todo el mundo, desde el Lejano Oriente hasta América Latina. La idea de esta muestra es observar la evolución de la red surrealista a través del tiempo”, explica.

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