vivienda para el olvido
Imagen: UDGTV
Guadalajara, Jalisco.

“Hoy, los financiamientos para vivienda se entregan con reglas muy claras y muy parejas para todos. Hoy, los trabajadores no tienen que esperar a la emisión de convocatorias que, en algunos casos, se prestaban a discrecionalidad o al condicionamiento de créditos. Tercero, amplió la oferta de financiamiento a las familias de menores ingresos. Esto es un cambio muy importante porque la mayor demanda está en el sector de menores ingresos”.

La política de vivienda de los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Caderón expulsó a cientos de miles de familias de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Hace 20 años ocurrió este fenómeno que llevó a una joven y a su pareja a vivir a Tlajomulco de Zúñiga. Primero a Santa Fe y después a Silos. Siempre en viviendas prestadas, cuyos dueños no estaban dispuestos a habitar por su lejanía y falta de servicios.

Esta joven, quien prefiere reservar su identidad, relató cómo era Santa Fe: la promesa de una mejor vida de la constructora Homex.

“Pues estaba todo con mucha tierra, casi no había camiones, apenas estaba iniciándose por todos lados”.

Antes, ella vivía en Oblatos y tardaba hasta tres horas en trasladarse de Santa Fe a su anterior domicilio. La situación no mejoró cuando se mudó a Silos, donde además debe caminar 20 minutos entre casas abandonadas y en una banqueta angosta invadida por matorrales para llegar a la parada de camión, al pie de la Carretera a Chapala. Lo peor no es eso, sino contar con el servicio de agua potable sólo una vez al día.

“Sí. Una hora. Por eso se tiene que guardar el agua en botes de 200 litros o botes de 19 litros, lo que puedas guardar; lo que ocupes de agua para el baño, para bañarte, para los trastes… lo que llega”.

La lejanía y las carencias de este desarrollo habitacional mantienen abandonados bloques enteros de casas. Al paso de los años, algunos se han habitado por “paracaidistas”, quienes acapararan un techo que otras familias simplemente consideraron inviable para establecerse.

La joven que ofreció su testimonio estimó que la mitad de los habitantes de Silos son paracaidistas, quienes, al igual que ella, hacen todas sus actividades dentro del fraccionamiento.

“Por ejemplo: juntar botes, juntar chatarra… varias cosas se dedica mucha gente para no salir, hay algunos que dicen: ‘busco trabajo’, pero no encuentran”.

“O, por ejemplo, vender cena o vender esto: duritos, churritos y a veces no se puede, pues ya está la competencia”.

Ella y su pareja reúnen alrededor de cuatro mil 500 pesos al mes con esas actividades para subsistir. Para ambos, regresar a Guadalajara es un anhelo, pero uno lejano debido a la oferta de vivienda actual en la capital de Jalisco.

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se promovió el “desarrollo vertical” (o la construcción de departamentos) para revertir la expulsión de las familias y el abandono de viviendas. Sin embargo, esa estrategia fue sectorizada, pues jamás impactó en sectores con ingresos por debajo de 30 a 50 mil pesos mensuales.

Un ejemplo de ello son las torres que se edifican por la Avenida Colón, a unos metros del Periférico. Se trata de departamentos de 50.98 metros cuadrados y sólo una recámara que cuestan un millón 614 mil pesos; o de otros que tienen tres y miden 83.66 metros cuadrados, pero su valor es de dos millones y medio de pesos.

Al pedir informes sobre este desarrollo, el personal de ventas advirtió que se requiere comprobar 10 mil pesos de ingresos por cada millón que se solicite de crédito hipotecario.

Por ejemplo, para el departamento más barato se necesita un enganche de 160 mil pesos y una mensualidad de 14 mil 500 pesos, en un financiamiento a pagar durante 20 años.

Esa “oferta” deja fuera a casi siete de cada 10 trabajadores jaliscienses asalariados, quienes perciben menos de tres salarios mínimos; es decir, menos de 12 mil 753 pesos mensuales, según los sueldos registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La realidad es que las nuevas estrategias para repoblar Guadalajara son una realidad difícil de alcanzar para la mayoría de los trabajadores en la Entidad. Pero, ¿cuáles sí son sus oportunidades para obtener una casa propia? No se pierda la segunda parte de este trabajo especial: “Tres sexenios de políticas de vivienda para el olvido”.

Georgina García Solís