Fotografía: Medios
Washington, EEUU.

El gran científico estadounidense E.O. Wilson, experto en hormigas de renombre internacional y llamado “el heredero natural de Darwin”, falleció a los 92 años, según anunció la fundación que lleva su nombre.

Edward Osborne Wilson, quien enseñó en la Universidad de Harvard durante mucho tiempo, escribió decenas de libros, dos de los cuales le valieron sendos premios Pulitzer: el primero en 1978 por “Sobre la naturaleza humana”, el segundo en 1990 por “Las hormigas”.

El científico, que murió en Massachusetts el domingo, “dedicó su vida a estudiar el mundo natural e inspirar a otros a cuidarlo como él lo hizo”, señaló la fundación.

La revista Time aseguró que tuvo “una de las grandes carreras científicas del siglo XX” al destacar su trabajo de mapeo del comportamiento social de las hormigas, a través del cual mostró que sus colonias se comunicaban a través de un sistema de feromonas.

Pero quien es considerado el padre fundador de la sociobiología también generó en su momento una ola de críticas tras sugerir en uno de sus libros que los humanos se comportan en gran medida de acuerdo con principios escritos en sus genes.

Fue acusado de determinismo genético y de justificar las desigualdades. La polémica llegó a tal punto que en 1978, durante una conferencia, manifestantes le lanzaron una jarra de agua helada.

Sin embargo, el entomólogo, calificado de “superestrella” de la ciencia, sigue siendo muy respetado.

El lunes el psicólogo Steven Pinker lamentó la muerte de un “gran científico“. “Estuvimos en desacuerdo en algunas cosas, pero eso no afectó su generosidad y su disposición para conversar”, tuiteó.

– Salvar las especies –

Wilson también es conocido por sus incansables llamados a defender los ecosistemas.

“Si no actuamos rápidamente para proteger la biodiversidad global pronto perderemos la mayoría de las especies que componen la vida en la Tierra”, dijo, citado en el sitio web de la fundación.

Afirmó haber mantenido “un vínculo especial” con el Parque Nacional Gorongosa, en Mozambique, al que ayudó a salvar y donde se ha abierto un laboratorio con su nombre para estudiar y proteger la biodiversidad de la región.

También propuso consagrar la mitad de la superficie de la Tierra a la naturaleza (el proyecto “Half-Earth”) para evitar la extinción de especies, incluida la humana.

“Sé que suena radical”, admitió en 2016 en el programa NewsHour de PBS. Pero “es más fácil de hacer de lo que se piensa”.

“¿Y quiénes somos nosotros, que somos apenas una especie, para acabar con la mayoría de las especies restantes que viven con nosotros en este planeta (…) en función de nuestras necesidades egoístas?”, se preguntó.

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