Literatura en pandemia: un fantasma que ocasionalmente obra en favor del escritor
Fotografía: EFE/Francisco Guasco
Guadalajara, Jalisco.

La llegada de una pandemia tuvo efectos diversos en cada persona, y a los escritores, este tiempo les hizo enfrentarse a bloqueos mentales, crisis personales y, a otros tantos, a la llegada de un momento de calma para poder desarrollar sus obras. En charla con la escritora Ana García Bergua durante la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, escritores de distintas latitudes contaron sus experiencias.

Para el peruano Santiago Roncagliolo, el confinamiento le pescó trabajando en una obra literaria colectiva que tiene como protagonistas a personajes mexicanos, por lo que, asegura, adoptó una forma de vida y un lenguaje tan mexicano que hasta desconoció su familia, por lo que, detalla, la literatura es capaz de llevar a los creadores por el mundo sin necesidad de salir de casa.

“Inconscientemente uno cuando habla se mimetiza con la gente con la que habla, tratas de comunicarte, de que te entiendan, y eso no deja de ser convertirte un poco en ellos. Tratar de entender a alguien y comunicarte es hacer a esa persona un poco tuya y compartir todo este espacio. Esta gente se fue convirtiendo también en mi vida social, porque era la gente que veía todos los días”.

A la escritora argentina, Gabriela Cabezón, la pandemia le tomó en un lugar de calma, rodeada de naturaleza y descanso. Sin embargo, no fue así para su mente, la cual, sostiene, se rompió en cachitos tratando de reorganizar ideas, de hilar textos imposibles, y en este proceso se dejó llevar para crear uno de sus trabajos más complejos.

“Eso que te ahorca, que no puedes tampoco, es absolutamente otra cosa lo que pasa, pero es ese acontecimiento entre el individuo el sujeto y todo esto otro que no lo es. En ese encuentro acontece algo, si te dejas atravesar y soportas esa otredad, capaz que por ahí sale otro personaje, que te parece una persona horrible, pero es así esta novela. La tienes que seguir así porque es lo que pide”.

Al regresar de un viaje por Europa, Juan Gabriel Vásquez se convirtió en uno de los primeros casos de Covid-19 en Colombia. Incluso, su diagnóstico fue erróneo pues aún no se contaban con los estudios necesarios para detectar este virus, por lo que, para el escritor, su vida se volcó en una serie de incertidumbres, mismas que originaron la creación de uno de sus personajes más entrañables.

“En este momento de caos personal, de caos privado, surgiera de repente la respuesta técnica que yo necesitaba para escribir mi novela sobre la vida de otra persona, y lo que me sucedió fue que empecé a compensar mi caos privado con el hecho o la actividad de ordenar una vida ajena. Ordenar una vida ajena me sirvió para lidiar mejor con el desorden de mi propia vida”.

Alicia Preza