Por Luz Atilano
Ejercer a diario el periodismo implica una ardua tarea. Llevar la información al ciudadano y hacerlo de manera responsable es el principal objetivo; además de generar contenidos de interés pero sobre todo de utilidad y que inviten al receptor a tomar consciencia de las realidades locales, estatales y nacionales.
Pero, ¿qué ocurre cuando esta labor es obstaculizada por el poco acceso a la información?, ¿por la poca apertura de las autoridades a dar la cara ante esos temas que más indignan al radioescucha, al televidente, al lector?… ¿cuando el ejercicio periodístico es frenado por la poca o casi nula accesibilidad para otorgar entrevistas y por la tendencia de funcionarios a decirse no autorizados para ofrecer declaraciones? Entonces se violan por lo menos dos derechos fundamentales: el de todo medio o periodista a comunicar y el de todo ciudadano a estar informado.
Y todo esto viene a tema porque quizá para sorpresa de algunos (pero no de todos), el cambio de colores en nuestro estado con la llegada del gobierno de Enrique Alfaro, ha traído consigo una dinámica de relación con los medios de comunicación nunca antes vista y nunca antes tan sufrida como ahora. Una línea que parece ser ordenada a todos los gobiernos municipales de su partido y que es acatada al pie de la letra.
Algo que Sonia Serrano Íñiguez, conductora de Señal Informativa Guadalajara y coordinadora de investigaciones especiales en El Diario NTR de Guadalajara, define como una idea o estrategia de insubordinación mal entendida de parte del Gobierno del Estado hacia los medios de comunicación, que incluso los llega a entender como sus empleados:
“Pero hay otra parte que tiene que ver con la obligación que tienen ellos de rendir cuentas, de informar a los ciudadanos y de responder a los medios de comunicación, que con una parte muy importante en cualquier sociedad democrática y que ellos no entienden… Ellos deciden cuándo y cómo te dan la información, hay un control centralista como nunca había sucedido en el estado, de la información, de manera que prácticamente ningún secretario, ningún funcionario tiene la libertad de poder informar o de dar a conocer la información si no es autorizado desde el centro del gobierno del estado y desde estas empresas que llevan su estrategia en comunicación”, comenta.
Y es que esta negativa a informar también se refleja en las reacciones de las autoridades (tanto estatales como municipales) ante la información que se publica en algunos medios y ante los cuestionamientos que éstos lanzan. El uso, control y discrecionalidad de la información son absolutos; lo que prácticamente termina con la posibilidad de que el ciudadano tenga acceso a toda la información.
Al respecto, Serrano Íñiguez añade lo siguiente:
“No hay diálogo, no existe el diálogo, más que el que ellos deciden y con los medios que ellos deciden. Entonces esto se ha convertido en un verdadero problema porque los medios también son una guía para comunicarse con los ciudadanos y el Gobierno del Estado ha cerrado esa puerta y solamente la abre cuando quiere y con quien quiere. […] No hay la posibilidad de que el ciudadano tenga acceso a la información que le interesa, solamente tiene acceso a la información que el Gobierno del Estado le quiere dar, y me parece que esto es un manejo como si los ciudadanos y los medios de comunicación no tuviéramos derecho frente a la información que maneja el Gobierno del Estado”.
Los medios de comunicación tienen injerencia en dos derechos básicos: a la libertad de expresión y a la información. La información que tienen los funcionarios, concluye la periodista, así como los recursos con los que es manejada, no es sólo de ellos y por tanto están obligados a hacerla llegar al ciudadano, contrario a violentar los derechos mencionados.
Mañana, 03 de mayo, será conmemorado una vez más el Día Mundial de la Libertad de Prensa, establecido por las Naciones Unidas, lo que en estos momentos de censura disimulada nos invita a reflexionar sobre qué haremos como medios de comunicación para responder a las negativas estatal y municipal.
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