Fotografía: Fernanda Lattuada
Guadalajara, Jalisco.

“Seguí caminando y vi que estaba abierta la tierra”. Eso fue lo primero que vio el fotoperiodista Humberto Muñiz aquel 22 de abril de 1992 dentro del Barrio de Analco, tras unos minutos de haberse registrado las explosiones.

Humberto tenía alrededor de 30 años y unos meses de trabajar como fotoperiodista en el periódico Siglo 21. Iba transitando por Revolución cuando vio muchas personas empolvadas y “descoloridas”. Él decidió ir hacia el otro lado, aunque la gente le advertía que no fuera. Olía a gas y tenía miedo, pero decidió ir y ayudar a mover escombros y, cuando podía, tomaba una fotografía.

A 30 años de ese día, a través de un foro realizado en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores del Occidente (ITESO) se conmemoró el aniversario de la tragedia que cambió la política local de Jalisco. Así lo recuerda el ingeniero René Solinis, quien formó parte del equipo técnico de análisis posterior a las explosiones.

“Había fugas por mal mantenimiento, mala operación sobre todo de la industria petrolera nacional. Y nueve años antes, había habido otra explosión grande…Entonces se hizo una retención de gas porque empezó la gente a oler a gas, empezaron a quejarse, fueron los del SIAPA, fueron los bomberos y no sabían qué era. Entonces abrieron las alcantarillas y lavaron la línea, como era una temperatura alta se empezó a evaporar el agua, empezó a entrar aire, y todos sabemos que las explosiones con un combustible y un componente como es el oxígeno, y había aire, con el agua se evaporó con la gasolina y fue peor…Entonces, por alguna de ellas, alguna colilla de cigarro, alguna chispa, explotó y entonces se fue la explosión, fueron explotando, fueron como 11 explosiones, duró como una hora explotando la calle Gante”.

René recuerda que, a pesar de que ya se tenía el sustento para afirmar que se había tratado de una serie de factores por negligencias de Petróleos Mexicanos, no hubo responsables al respecto.

“Entonces vino el Presidente de la República y, bueno, la gente, los técnicos luego-luego dijeron: ‘Esto tiene que ser la compañía estatal de petróleos’. Entonces, el presidente les dijo extraoficialmente: pues es Pemex, pero no podemos decir eso; Pemex está manteniendo el país”.

Al respecto, el periodista Juan Carlos Núñez recuerda que en ese año había un contexto histórico particular.

“En esos momentos, Carlos Salinas había pugnado o propuesto o impulsando la idea de que México ya era un país de primer mundo…Entonces, en ese contexto mostrar las deficiencias de Pemex, si fue por negligencia o por corrupción, no convenía al Gobierno federal; era poner en evidencia que la principal empresa del país no estaba cumpliendo los aspectos mínimos de seguridad”.

Los tres profesionistas reconocieron que, luego de las explosiones, hubo un cambio irreparable en el Barrio de Analco, sobre todo en el proceso de reconstrucción como una decisión de carácter político y no de reparación de daño a las víctimas.

Y hoy, a 30 años, las víctimas que sobrevivieron a esta tragedia siguen alzando la voz para exigir justicia y verdad.

María Fernanda Lattuada Serment

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