Fotografía:@nacion_imago, tomada del Facebook del Cuarteto Arche.

Autlán de Navarro, Jal.

 

I – El mínimo necesario para el máximo resultado

Por su versatilidad y homogeneidad, el Cuarteto de cuerdas ocupa un lugar muy importante dentro del mundo de la música de cámara y un espacio privilegiado en la agenda de compositores e intérpretes, además goza de amplia aceptación del público.

El conjunto, integrado por dos violines, viola y violonchelo, ofrece un amplio mundo de posibilidades. Con esta alineación, se puede interpretar desde música medieval hasta música contemporánea, pero hablando estrictamente del género, el precedente surgió en el periodo clásico de la mano de compositores como Luigi Boccherini y Franz Joseph Haydn, uno de los más destacados representantes del clasicismo y considerado padre del Cuarteto de cuerdas y de la Sinfonía.

Existen varias razones para que, desde Haydn hasta nuestros días, ninguno de los grandes compositores se haya resistido a escribir Cuartetos de cuerda. En primer lugar, la plantilla ofrece desde el punto de vista de los sonidos una gama completa.

“Los instrumentos de cuerda en la historia han ido evolucionando y se llegó al mínimo necesario para el máximo resultado, eso sería el cuarteto de cuerdas: dos violines, una viola y un violonchelo. Cuando se estudia composición, se estudia el Cuarteto de cuerdas como experimento, como base sonora. Tienes el bajo, tenor, contralto y soprano, con esas cuatro voces se crean todos los acordes y el compositor puede empezar a orquestar.  El cuarteto se ha usado como desarrollo a nivel compositivo por su versatilidad. Su lugar en la música de cámara es uno de los más altos. El cuarteto de cuerdas es una institución en sí”

Así lo explicó el maestro Maxwell Pardo, Violín I del Cuarteto de Cuerdas Archeagrupación que se presentará el próximo 24 de octubre en el Aula Magna del Centro Cultural José Atanasio Monroy, como parte de las actividades de la 28 Semana Cultural Universitaria, organizada por el Centro Universitario de la Costa Sur.

 

II – Un matrimonio de cuatro

Dentro de una orquesta, en cada sección de instrumentos hay más un ejecutante, arropados por la masa orquestal, el ensamble es conducido por la figura del director, cuya responsabilidad es unificar el ensamble en articulación, tempo, matices y otros aspectos de interpretación. En un cuarteto de cuerdas se está al desnudo. Cada artista es cien por ciento responsable de que su voz se escuche perfectamente afinada y sincronizada con la de los demás, no existe margen para el error.

Desde su establecimiento, el Cuarteto de cuerdas implicó un salto en la dificultad técnica e interpretativa. Demanda de los ejecutantes, además del dominio de su instrumento, profundos conocimientos de armonía, y perspicacia al momento de enlazar acordes, afinar y mezclar sonidos.

Pero el verdadero reto para que un Cuarteto de cuerdas se exitoso, radica en la madurez de sus integrantes al momento de resolver discrepancias artísticas. Como en un matrimonio, se necesita ceder lugar al otro, explica el maestro Maxwell.

“Es como un matrimonio, hay momentos de mucha cordialidad y hay momentos de discrepancia artística, y es donde hay que ser muy maduro, al igual que en un matrimonio. Hay que ser muy maduro para poder solventar los problemas, muchos cuartetos se acaban por problemas personales, o problemas interpretativos musicales cuando alguien no está de acuerdo. Mantener la cordialidad, mantener una buena vibra y buenos hábitos de ensayo y de relación interpersonal es complejo y es todo un reto. En el cuarteto, que prácticamente es un matrimonio de cuatro, se debe ceder espacio a la opinión de los demás. Hay que ponerse de acuerdo y alguno probablemente no tendrá la misma idea musical, entonces la mayoría tendrá que decidir, y el que no esté de acuerdo, tiene que convivir con eso”

 

Fotografía:@nacion_imago, tomada del Facebook del Cuarteto Arche.

 

III – Arche

El cuarteto de cuerdas es tan atractivo, que es posible encontrar casos de instrumentistas de cuerda frotada que además de desempeñarse dentro de una o más orquestas profesionales y dirigir cátedras de música, encuentran el tiempo para emprender en un cuarteto, es el caso de quienes integran el Cuarteto de Cuerdas Arche, integrado por miembros de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, la Orquesta Solistas de América  y reconocidos por su capacidad para transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones de músicos.

Siguiendo el motivo del movimiento anterior, así como no se elige a la ligera con quien contraer matrimonio, tampoco se toma a la ligera integrar un Cuarteto de Cuerdas. El maestro Maxwell explica

Personalmente yo, le digo a personas que creo que son afines a mi pensamiento, forma de ser y mi personalidad. Conozco personas que tocan bastante bien y que quizás tengan mi mismo interés, entonces propongo realizar un concierto público, vemos como funciona nuestro trabajo y luego vemos si queremos continuar”

Maxwell Pardo, violín I

Violinista, director y pedagogo nacido en Venezuela. Su formación inició en el Sistema Nacional de Orquesta Infantiles y Juveniles de Venezuela y en el Conservatorio Emilio Sojo. Realizó sus estudios primarios de violín con el maestro Rhio Sánchez, posteriormente se trasladó a Suiza para continuar su formación con la maestra Kyioko Gartmann. Participó en cursos magistrales dictados por el Cuarteto de la Orquesta Filarmónica de Berlín.

Es coautor del libro “Occidente en Japón y Japón en Occidente”, publicado en 2016 por la universidad de Huelva en España, es además autor del método de violín “El gran violinista”, publicado por ediciones Euterpe en Guadalajara, Jalisco.

Actualmente es catedrático de violín en la Universidad de Guadalajara, desde el 2016 es principal de violines segundos en la Orquesta Filarmónica de Jalisco, participa como solista en la Orquesta Solistas de América y es violín primero del Cuarteto de Cuerdas Arche.

María Geraci, violín II

Violinista venezolana de ascendencia italiana. Fue al escuchar a la Orquesta Sinfónica de Aragua, cuando a sus 7 años de edad decidió dedicarse de lleno a la música, es una de las pocas venezolanas que no perteneció al Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Obtuvo su Licenciatura con la Associated Board of the Royal Schools of Music. En el año 2006 obtuvo el Primer Premio del Concurso Instrumental del Colegio Northlands, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Ha formado parte de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la Orquesta ADDA, la Sinfónica de Alicante España, y la Orchestra Excellence, en Lerici Italia.

Desde el 2011 es integrante de The World Orchestra con sede en España, con esta orquesta ha realizado giras en los cinco continentes.

Actualmente se desempeña como violinista en la Orquesta Filarmónica de Jalisco, del Cuarteto Arche y pertenece a la familia de Solistas de América.

Ronald Virgüez, viola

Actualmente se desempeña como Violista Principal Asociado en la Orquesta Filarmónica de Jalisco, violista de la Orquesta Solistas de América y en el Cuarteto de Cuerdas Arche.

A los pocos años de comenzar sus estudios de viola, pasó a formar parte de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela bajo la dirección del maestro José Antonio Abreu, fundador del Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela.

Ganó el concurso para ocupar la plaza de asistente principal en la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, ocupando el puesto durante más de una década, a la par fue nombrado Jefe de la Cátedra de Viola del Conservatorio Simón Bolívar.

En esta etapa de su carrera artística, fundó el Cuarteto Mozart y el Cuarteto Simón Bolívar de Venezuela, junto con sus colegas Fran Di Polo, William Molina, y Rubén Cova.

En 2002 se trasladó a España, donde fundó la Orquesta Infantil de Cuerdas Jóvenes Arcos de Belorado, ingresó a las filas de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, colaborando a su vez con la Sinfónica “Pablo Sarasate” de Navarra y la Filarmónica de Gran Canaria.

Se ha presentado en las salas de concierto más prestigiosas alrededor del mundo, formando parte de diversas agrupaciones de música de cámara y orquestales.

Christopher Ibarra, violonchelo

Venezolano nacido en Caracas, comienza sus estudios musicales a temprana edad en la Orquesta Infantil del Núcleo de Propatria bajo la dirección del Maestro Rubén Darío Suárez, y sus estudios del violonchelo a los 10 Años con el Maestro Marek Gazler, en el Conservatorio de Música Simón Bolívar. Años siguientes inicia como alumno titular de la Cátedra del maestro William Molina Cestari en la Academia Latinoamericana de Violonchelo, institución a la que pertenece actualmente como maestro.

Realizó sus estudios Superiores en (UNEARTE) Universidad de las Artes y en Royal College of Music de Londres. Actualmente vive en Guadalajara y forma parte de la fila de violonchelos de la Orquesta Filarmónica de Jalisco. Está a cargo de la Cátedra de Violonchelo y  Dirección del Área de Diplomados en Música de Cámara de la Escuela de Iniciación Artística (PROCULTAJ), inscrita al Instituto Nacional de las Bellas Artes (INBA), donde fundó el Ensamble Juvenil de Violonchelos Blas Galindo en julio del 2018.

Es fundador del Proyecto Orquesta Solistas de América, agrupación que tiene la visión y misión de reavivar el interés del público por la gran obra de cámara y sinfónica que desarrollaron los grandes compositores de la historia y la actualidad

Fotografía:@nacion_imago, tomada del Facebook del Cuarteto Arche. De izquierda a derecha, Maxwell, María, Christopher y Ronald.

 

IV – De México y del mundo

El Cuarteto Arche ha abordado el repertorio que permite el Cuarteto de cuerdas: música contemporánea, rock, jazz, bandas sonoras, tango, música portuguesa y repertorio mexicano. Han realizado arreglos de música barroca, además del repertorio de rigor para Cuarteto de Cuerdas.

El Cuarteto Arche asume con totalidad responsabilidad y compromiso su próximo concierto dentro del marco de actividades de la 28 Semana Cultural universitaria del Cu Costa Sur, así lo dijo Maxwell Pardo previo a compartir información sobre el repertorio preparado para este día.

El concierto inicia con una obra que se remonta a los orígenes del Cuarteto de cuerdas, la Pequeña Serenata Nocturna de Wolfang Amadeus Mozart “una obra muy conocida que es originalmente para cuarteto de cuerdas que se ha acostumbrado a interpretarla con orquesta. Es música muy pura, transparente y dinámica, tiene cuatro movimientos y toda la genialidad de Mozart está desbordada en esta obra, es una obra muy compleja, bástate difícil pero muy amigable para el público.

El concierto sigue con el Cuarteto Virreinal del michoacano Miguel Bernal Jiménez “él trata de emular la música del virreinato o música antigua, la obra tiene una zarabanda y un minueto en los movimientos intermedios, en el primero y el cuarto movimiento son aires mas folclóricos, tiene temas como a la víbora de la mar y otros que el explotó e incluyó dentro del cuarteto. Es una obra que no sé si estará subestimada, pero no la he escuchado mucho salvo con el Cuarteto Latinoamericano, es una obra que merece que le prestemos mucha más atención”

El concierto cierra con el emblemático Cuarteto de cuerdas en fa mayor, op. 96, apodado “Cuarteto Americano”, del compositor bohemio Antonín Dvořák “el escribió pensando en la vida de América del Norte, un poco tonadas indias. Es música que se ha utilizado en bandas sonoras, es música muy apasionada y ya está dentro del periodo romántico de la música, entonces es una obra bastante compleja, básate difícil, muy rítmica y tiene mucho que ofrecer desde el punto de vista de las dimensiones sonoras, diferentes colores, sonidos y ritmos, es bastante compleja y muy interesante”.

El maestro Maxwell, reconoció que un cuarteto no sería nada sin el público, en representación del cuarteto dijo que “estamos muy agradecidos con la invitación, es un compromiso muy importante, vamos a dar el todo. Deseamos que se la pasen muy bien, que disfrutemos el concierto y se cree una comunión entre público y cuarteto”

 

Antonio Díaz

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