Carencias de obra pública, seguridad y salud




Por Gabriela Arreola

Si la cabecera municipal adolece la falta de infraestructura y obra pública de calidad, las comunidades rurales, incluso las delegaciones, que suelen tener una población fornida y un tamaño medio, acarrean con carencias aún más grandes.

Necesidades fundamentales para el bienestar

En el caso de San Miguel de Cuarenta, a media hora de la ciudad de Lagos de Moreno, donde los ciudadanos se quejan por la falta de recursos para invertir en obra pública y servicios indispensables como seguridad y salud.

Las únicas calles a las que se les ha puesto atención, comentan los vecinos, son aquellas en el centro del pueblo, las demás o bien cuentan con viejos empedrados o son de tierra.

“Hace falta pavimentar las calles, porque hay mucha tierra”.

“Sí falta algunas por arreglar”.

“Pues a las calles sí les hacen falta arreglos porque se hacen bien feas en tiempos de lluvias, todas. Ahorita a estas las arreglaron porque son las principales pero las de las orillas sí están un poco feas, en tiempos de lluvia no pude uno ni pasar”.

“Pues creo que hasta los propios vecinos se ponen con sus propios recursos a arreglar”.

“Más composturas de calles, dijeron que iban a componer calles, de eso sí ya no se vio nada”.

Según información del delegado, Hugo Alejandro Gallardo Ramos, hay un problema fuerte de agua y drenaje, pues el 70% de las redes datan de hace más de 50 años; para pavimentar las calles es necesario rehacer toda la red.

Ni salud, ni seguridad

Otra de las prioridades de la comunidad es la seguridad, habitantes señalan que antes contaban con un módulo pero éste fue retirado, ahora cada vez que lo requieren tienen que pedir apoyo a la cabecera municipal, ayuda que rara vez llega. Los problemas que se presentan con mayor frecuencia son riñas por consumo de alcohol y robos a casa habitación.

“Pues no tenemos seguridad, de hecho como dependemos del municipio si hay un suceso se tiene que reportar al 911 y ya el 911 deciden si vienen o no. Para pleitos y riñas, no se presentan y menos si es en la noche, que por seguridad de sus elementos. Desgraciadamente no tienen muchos elementos y no cubren la zona rural, nos tienen desprotegidos”, afirma el delegado rural.

En cuanto a salud, San Miguel de Cuarenta también tienen deficiencias.

“No hay medicamento para los niños, no hay doctor, entonces cuando se ponen malos se tienen uno que esperar o llevarlos a Lagos”.

“Siempre falta algo, tienen lo más indispensable”.

“Tenemos un centro de salud, pero muy pequeño, necesitamos uno más grande y que nos puedan ayudar, porque nos dicen que nos vayamos a Lagos”.

“Sólo lo básico, cosas pequeñas, para una enfermedad más grave tenemos que ir a la ciudad”.

“Un poco más en salud, porque sí está un poco restringido”.

El delegado también asegura que si el centro de salud se ha mantenido en pie, e incluso se han hecho algunas ampliaciones, es porque las personas de la misma comunidad han cooperado para ello, pues en cuestión de apoyo por parte del municipio y de autoridades de otros niveles, no han recibido lo necesario.