Autlán de Navarro, Jal.

 

En el año 2000, el Departamento de Ecología y Recursos Naturales del Centro universitario de la Costa Sur  inició el programa de educación ambiental, bajo la dirección del biólogo Salvador García Ruvalcaba. Parte de la campaña de educación ambiental se centró en alentar a las personas y comunidades aledañas a la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán a adoptar prácticas y comportamientos más sostenibles.

A pesar de contar con la presencia de imponentes especies, como el jaguar y el águila real en esta reserva, el símbolo de la campaña recayó en la coa: ave perteneciente a la familia del quetzal, también conocida como “pájaro bandera”, por sus colores alusivos al Lábaro Patrio.

La campaña utilizó a la música como vehículo para transmitir mensajes de educación ambiental. En el texto del son de la coa, escrito por Salvador García Ruvalcaba, se hace hincapié en la diversidad biológica de la reserva, en el fuego como elemento destructor y su relación con el hombre, además de incluir elementos de la sabiduría popular.

El son de la coa fue grabado por el mariachi grullense, producido, mezclado y masterizado por el etnomusicólogo Ernesto Cano Lomelí, investigador de Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD).

La divulgación del son de la coa en las radios locales del Sur de Jalisco se tradujo en una amplia penetración del tema y su mensaje ecológico, señaló Rubén Yáñez Rodríguez estudiante de la Licenciatura en Artes del CUCosta Sur.

“La canción fue distribuida y divulgada por las estaciones de radios locales y regionales en el Sur de Jalisco y el Estado de Colima. Estas acciones se tradujeron en una amplía penetración del tema y su mensaje ecológico; incluso, la misma era interpretada por el maestro Salvador, acompañado por una pista de mariachi en las presentaciones que se realizaban en las comunidades. A continuación, se entregaba material discográfico a líderes comunitarios y directivos de las escuelas donde se presentaba el proyecto”.

El son de la coa fue llevado a las artes escénicas, ya que Salvador García Ruvalcaba contactó al reconocido maestro Orlando Ramírez, director del Ballet Folclórico La Grana, con la intención de robustecer el proyecto. Los artistas escénicos del ballet iniciaron con las investigaciones sobre este son, con la finalidad de conocer la profundidad y contexto de la obra.

El son de la coa permeó en las 29 comunidades de la Reserva de la Biosfera de la Sierra de Manantlán, concluyó Rubén Yáñez, quien ha participado como arreglista en diferentes canciones de educación ambiental escritas por Salvador García Ruvalcaba.

“Me tocó el recorrido por las 29 comunidades de la reserva y, sinceramente, sí permeó como un objeto casi de culto, permeó en las comunidades como conciencia y se logró el objetivo de que sí la sintieran suya. En las presentaciones comunitarias, las personas incluso la bailaban, fue una campaña que tuvo resultados y permeó en el tejido social”.

La ponencia: “El son de la coa, música para la educación ambiental en la Costa Sur de Jalisco”, fue presentada dentro del marco de propuestas transdisciplinares del arte en la región, durante el primer coloquio: “Las artes en el Sur de Jalisco, organizado por la Licenciatura en Artes del CUCosta Sur.

Antonio Díaz

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