Unos 50 heridos se debaten entre la vida y la muerte tras explosión en Tlahuelilpan
Fotografía: @Luis_C_Sandoval (Twitter)




Hidalgo, México.

Un total de 51 personas siguen hospitalizadas en México, algunas de ellas en estado muy crítico, tras la explosión en una toma clandestina de gasolina, una tragedia que ya suma 89 muertos.

"Es muy doloroso todo esto. No podemos decir otra cosa. Estamos tratando de salvar vidas y esto es lo más importante", remarcó hoy el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en su rueda de prensa matutina.

El pasado viernes en la tarde, un grupo de pobladores del municipio de Tlahuelilpan, en Hidalgo, reventó un ducto de hidrocarburo y empezó a sustraer, de una forma muy rudimentaria, la gasolina.

Tras unas dos horas, y pese a la presencia del Ejército, que poco pudo hacer para controlar la tunda de centenares de personas que se acercaron a recoger gasolina, se registró una fuerte explosión.

Desde entonces, la cifra de muertos no ha dejado de crecer. Entre cadáveres encontrados en la zona cero -algunos de ellos calcinados hasta los huesos- y a estos fallecidos se les han sumado, a cuentagotas, quienes han perdido la vida en centros médicos.

"De ayer a hoy desafortunadamente hemos tenido cuatro fallecimientos más, que sumados a los 85 que se anunciaron, hoy son 89 fallecidos a las 05:00 de la mañana", dijo el secretario federal de Salud, Jorge Alcocer.

Por la gravedad de las lesiones, se espera que la cifra de muertos siga aumentando en las próximas horas aunque las autoridades sanitarias están haciendo todo lo posible por salvar vidas, e incluso algunos pacientes han sido trasladados a un hospital especializado en Galveston, Texas.

"Tenemos que dar la mayor atención. (...) Tienen muchas posibilidades de salvar su vida, que es nuestra primera y única encomienda", apuntó hoy, con velado optimismo, Alcocer.

Mientras los pacientes luchan por seguir en vida, en Tlahuelilpan ya comenzaron los entierros de algunos de los fallecidos entre escenas de crudo dolor.

Muchos otros familiares siguen todavía pendientes de las pruebas de ADN que han de permitirles identificar los restos humanos encontrados, lo que es imprescindible para poder celebrar el funeral y cerrar, en la medida de lo posible, este trágico suceso.