Denuncias contra Gleisi Hoffmann
Fotografía: Medios
Brasilia, Brasil.

El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil empieza a juzgar este martes denuncias de corrupción y lavado de dinero contra la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), Gleisi Hoffmann, y su esposo, el exministro Paulo Bernardo, en el marco de la Operación Lava Jato.

Una condena contra la senadora Hoffmann, de 52 años, asestaría un nuevo y duro golpe al PT, cuyo principal referente, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), purga desde abril una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Las denuncias de corrupción son pasibles de condenas de 2 a 12 años de cárcel y las de lavado de 3 a 10 años, pero en caso de ser declarada culpable la legisladora no podría ser detenida de inmediato, por beneficiarse de fueros parlamentarios y por disponer de recursos.

La sentencia contra Hoffmann, al frente del PT desde junio de 2017, debe ser pronunciada por una corte de cinco magistrados (de los once con que cuenta el STF).

En una nota, Hoffmann -que fue ministra de la Casa Civil (jefa de gobierno) de la destituida presidenta Dilma Rousseff (2011-2016)- dijo que encara con “serenidad” el juicio y afirmó fue “injustamente denunciada, sin ninguna prueba o indicio de crimen”.

La Fiscalía General de la República acusa a Hoffmann y Paulo Bernardo -ministro de Planificación de Lula y de Comunicaciones de Rousseff- de haber recibido un millón de reales en 2010 (USD 568.000 al cambio promedio de ese año) procedentes de recursos desviados de contratos de Petrobras, para financiar la campaña electoral de la dirigente.

En su pedido de condena en noviembre del año pasado, la fiscal general, Raquel Dodge, también pidió que la pareja fuera condenada a pagar 4 millones de reales de indemnización (cerca de 1,1 millones de dólares al cambio actual) por el desvío de los fondos de la petrolera estatal.

Un documento remitido al STF por la defensa del matrimonio afirma que las cuentas de la campaña de 2010 “fueron declaradas e íntegramente aprobadas por la Justicia Electoral”, por lo que las acusaciones no son más que “conjeturas apresuradas” en el marco de un acuerdo de “delación premiada”.

Hoffmann y Paulo Bernardo fueron delatados por el cambista Alberto Youssef, envuelto en el esquema de corrupción Lava Jato, relacionado con una red de sobornos pagados por grandes constructoras a partidos y políticos para obtener contratos en Petrobras.

Lula, de 72 años, fue condenado en abril a 12 años y un mes de cárcel como beneficiario de un apartamento entregado por una empresa constructora a cambio de contratos en la petrolera estatal.

El fundador del PT se declara inocente y denuncia una persecución judicial para impedir que vuelva al poder en las elecciones de octubre, en las cuales los sondeos lo dan como favorito.

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