indígenas
Fotografía: AFP
La PazBolivia.

Bolivia, que tiene elecciones generales este domingo, es el país de América Latina con mayor proporción de indígenas y uno de los más pobres, a pesar de sus grandes reservas de gas natural y litio.

El izquierdista Luis Arce, delfín del expresidente Evo Morales, y el exmandatario centrista Carlos Mesa son los principales aspirantes a la presidencia, según los sondeos.

Primer presidente indígena

Exterritorio del imperio inca situado en el altiplano andino, Bolivia es el país de América Latina con mayor proporción de población indígena: 62 % de los 11.3 millones de bolivianos.

El 22 de enero de 2006, Evo Morales, líder del Movimiento al Socialismo (MAS) nacido en la pobreza en el altiplano, pastor de llamas y luego dirigente sindical cocalero, se convirtió en el primer presidente indígena de Bolivia.

La Constitución de 2009 buscó reparar siglos de injusticia otorgando mayor protagonismo a los indígenas: reconocimiento de 36 leguas oficiales (quechua, aymara, guaraní…), reconocimiento de la justicia indígena con sus propios procedimientos y costumbres, al mismo nivel que la justicia común, educación multicultural.

Inestabilidad política

Reelegido en 2009 y 2014, Morales fue autorizado a presentarse indefinidamente a reelección en 2017 por un polémico fallo de la corte constitucional, opción que había sido rechazada en 2016 en un referéndum.

Desde su independencia en 1825, Bolivia fue escenario de 200 golpes de Estado o intentos, llegando a tener hasta tres en menos de 48 horas, según historiadores. Hasta 1982 la nación vivió inmersa en una gran inestabilidad política.

La inestabilidad volvió en 2019, cuando la oposición denunció fraude en una nueva reelección de Morales. Al cabo de tres semanas de protestas, Morales dimitió al perder el apoyo de los jefes militares.

Fue sucedido por la derechista Jeanine Áñez, quien convocó nuevos comicios. Esta campaña ha estado marcada por la polarización sobre la figura de Morales, el deterioro económico y la pandemia del coronavirus.

Nacionalización de la economía

El crecimiento del PIB boliviano es uno de los más importantes de la región en los años de Evo Morales, especialmente gracias a una nacionalización de los hidrocarburos, en 2006.

Los ingresos resultantes de los hidrocarburos pasaron de 673 millones de dólares en 2005 a 2 mil 280 millones en 2018.

El control estatal se extendió a las telecomunicaciones, fondos de pensión, centrales hidroeléctricas, aeropuertos y minería. El gobierno invirtió los beneficios en programas sociales e infraestructuras públicas.

Pobre a pesar de sus recursos

Bolivia es uno de los países más pobres de América Latina, pero el nivel de pobreza retrocedió, pasando de 45 % de la población en 2010 a 34.6 % en 2018 (Banco Mundial). Evo Morales aumentó varias veces el salario mínimo.

El país cuenta con las segundas reservas de gas más importantes de América Latina, detrás de las de Venezuela; las primeras reservas mundiales de litio e importantes yacimientos de metal (hierro, cobre, estaño).

Bolivia ha multiplicado acuerdos de inversión con el extranjero, especialmente China, para la explotación de gas natural y sobre todo de litio, del que espera convertirse en cuarto productor mundial.

Con 25 mil 500 hectáreas de cultivo de coca (materia prima para la fabricación de la cocaína) en 2019, es el tercer país productor después de Colombia y Perú, según la ONU.

Sin salida al mar

Bolivia (1.098.581 km2) está enclavada entre Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y Perú, sin salida directa al mar para sus productos.

En octubre de 2018, la Corte Internacional de Justicia de La Haya terminó con las esperanzas más recientes de los bolivianos de lograr el acceso al mar perdido en la guerra del Pacífico (1879-1884) contra Chile.

La mitad del territorio está cubierto de selva, especialmente amazónica. Recientemente, incendios forestales arrasaron millones de hectáreas de vegetación. Los defensores del ambiente reprochan a Morales haber permitido la deforestación con fuego para extender la agricultura. Pero su gobierno lo achacaba a la sequía, el viento y las quemas ilegales.

La Paz, sede del poder político, está a 3 mil 600 metros sobre el nivel del mar. La ciudad minera y turística de Potosí (sur), inscrita por la Unesco en el patrimonio de la humanidad, fue el complejo industrial más importante de la región en el siglo XVI gracias a los yacimientos de plata y estaño de Cerro Rico, que siguen en actividad.

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