Fotografía: EFE/Juan Carlos Cárdenas.
Valencia, España.

La ciudad de Valencia vive el final de sus fiestas, las Fallas, una de las celebraciones más conocidas de España, donde el fuego, la pólvora y la música son los protagonistas, y que durante dos años estuvieron mermadas por la pandemia.

Esta noche, al final del día de San José, decenas de grandes conjuntos de esculturas de cartón piedra, alegóricas y sátiras, conocidas como fallas, instaladas por calles y plazas de toda la ciudad, arderán, como broque final de la celebración, aunque una, la indultada por un jurado, se salvará.

Son unas fiestas que se remontan al siglo XVIII y que en 2016 fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Después de dos años, las Fallas fueron las primeras fiestas que se suspendieron en España por la pandemia, los valencianos y miles de turistas vivirán la noche grande de las fiestas, tras una semana de celebraciones, que se ha visto deslucida por las fuertes lluvias que caen sobre el levante español.

Estos días, apenas se ven resquicios de la pandemia, más allá de las mascarillas obligatorias en aglomeraciones e interiores y algunos ninots (figuras de cartón piedra) que componen las fallas.

Este año, los artistas que realizaron estas esculturas efímeras prefirieron centrarse en otras alegorías sarcásticas y emotivas, antes que regodearse artísticamente en el propio coronavirus y no faltaron alusiones a la crisis al cambio climático, pasando por políticos, reyes y mandatarios como el ruso Vladímir Putin.

Pese al mal tiempo, impera el ruido constante de explosiones y petardos, el sonido de las bandas de música de los pasacalles y mareas peatonales entre falla y falla.

Estas fiestas de 2022 se celebran íntegramente en marzo, como marca la tradición, después de que las de 2020 se suspendieran por la pandemia de coronavirus y las de 2021 se aplazaran a septiembre para celebrar solo cinco días de actos festivos mínimos.

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