Usar mal el cubrebocas es como no traerlo; académico da recomendaciones
Fotografía: AFP (Referencial)




Guadalajara, Jalisco. 

Las mascarillas o cubrebocas son de los artículos más escasos en la actualidad debido a su

uso generalizado por la pandemia de coronavirus, sin embargo, usarlos sin las consideraciones necesarias de higiene puede ser contraproducente.

De acuerdo con el médico Yazdgard Barragán, académico del Centro Universitario de Tonalá, la mayoría de las personas que lo usan tiene malas prácticas con su cubrebocas. Indicó que, por ejemplo, constantemente se lo están acomodando y eso incrementa el riesgo de que el virus adherido en la tela pase a las manos y a la cara, incrementando el riesgo de infección.

“El que se estén tocando la cara para acomodarse la mascarilla, se la quiten para hablar, la acomoden y todo, nulifica cualquier beneficio que le pueda dar a la persona porque se supone que no debemos de tocarnos la mascarilla, debe de ponerse y desecharse. Siendo algo que yo fabriqué y llevé a la calle, tengo que quitármelo de manera que no lo toque de manera frontal, la que estuvo al frente de las personas y debo de lavarla con cloro, agua jabón”.

El especialista en la salud recordó que los cubrebocas se consideran un insumo médico que

pasa por inspecciones sanitarias antes de salir a la venta, estándares que no cumplen los caseros, de ahí que recomienda a quienes los usan a no confiarse en que están debidamente protegidos.

“La gente lo usa como un dispositivo de quita y pon, llega y lo pone en la mesa de su casa, si va a salir se lo vuelve a colocar, creo que se pierde el objetivo del cuidado al usar un dispositivo hecho en casa que no cumple las regulaciones y que se ve bien, es un accesorio quizá, los hace sentir bien. La OMS ha dicho que lo más importante es el lavado de manos, a veces el usar la mascarilla hace que nos toquemos la cara y genera mayores problemas”.

Aunque todavía no hay un consenso científico internacional ni nacional sobre el uso de las

mascarillas, el médico sugiere que quienes deseen usarlas o fabricarlas lo hagan con

materiales sintéticos, no de algodón, y los desinfecten después de cada uso, además de no reducir otras medidas preventivas como la sana distancia y el constante lavado de manos.