protestas Nueva York
Fotografía: EFE/JUSTIN LANE
Nueva York, Estados Unidos. 

Nueva York vivía este miércoles su séptimo día de protestas por los cinco distritos de la ciudad tras la muerte del afroamericano George Floyd a manos de la Policía en Mineápolis, después de que en la víspera las marchas pacíficas continuaran sin perder fuerza, mientras se limitaban los disturbios y saqueos.

Por séptimo día consecutivo, los neoyorquinos salen a las calles de la ciudad como apoyo masivo al movimiento Black Lives Matter y en protesta por el racismo y la desigualdad, todo en marchas diseminadas por los diversos distritos de la ciudad, pero con el objetivo último de concentrarse ante la residencia oficial en el Upper East del alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, centro de la mayoría de las críticas.

Al menos hay en marcha diez manifestaciones. Una en Staten Island ya había finalizado. Un grupo de unas 50 personas se había reunido en el parque Tompkinsville y marcharon pacíficamente por Bay Street mientras los vehículos tocaban la bocina para mostrar su apoyo.

También hubo protestas pacíficas en Washington Square y en el Bronx. Allí una concentración de varias decenas de personas se convirtió en una marcha de cientos, protegidos por un fuerte dispositivo policial y un helicóptero de la Policía. Había carteles en español: “Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”.

Dariela Rodríguez, del Partido por el Socialismo y la Liberación, comentó a Efe que “hay muchos jóvenes que hoy han querido pasar a la acción y lo quieren hacer de manera correcta”.

“Los jóvenes están enojados y nosotros tenemos que enseñarles y apoyarles en cómo hacer una protesta en una manera que es más segura. Cuando hay mucha frustración, el síntoma es la protesta; nadie ha hablado de solucionar el problema del sistema”, denuncia esta dominicana.

“Hoy ya hemos visto que van a arrestar a los cuatro policías, pero sabemos que han arrestado antes con acusaciones y fueron declarados culpables, pero al final salen libres y hay mucha frustración”, agrega.

A su juicio, “se necesita un cambio del sistema entero. Mientras siga la gente muriendo a manos de la Policía y no se rindan cuentas va a pasar otra vez, aunque hoy y mañana se calme. El problema es que el dinero importa más que el valor de la vida”.