ONU sospecha que fuerzas libias colaboran con traficantes de personas




Estados Unidos.

La ONU sospecha que las fuerzas libias ayudan a los grupos rebeldes a controlar las rutas de trata, en un informe en el que determinó que el tráfico de personas está en aumento en el país africano.

El documento confidencial entregado al Consejo de Seguridad, al que tuvo acceso la AFP este lunes, también señala que el grupo Estado Islámico (EI) intenta unirse a los traficantes en el sur del país, después de haber sido expulsados en 2016 de la provincia de Sirte (norte).

"El tráfico de personas va en aumento en Libia, lo que provoca una mayor violación de los derechos humanos", destaca el documento de 157 páginas redactado por un panel de expertos.

El panel pone de manifiesto su preocupación sobre "el posible uso de instalaciones y fondos estatales por parte de grupos armados y traficantes para aumentar su control de las rutas de emigrantes".

Libia es desde hace años un lugar de paso de emigrantes, pero la presencia de traficantes creció a partir de la caída de Muamar Gadafi en 2011.

La suerte de los emigrantes en el país conmocionó a la comunidad internacional cuando a finales de 2017 salieron a luz imágenes de africanos siendo subastados como esclavos.

El informe cita el testimonio de eritreos arrestados en Trípoli en 2016 por las fuerzas especiales afiliadas al Ministerio del Interior (SDF) que los entregaron "a cambio de un pago" por parte de los traficantes.

Cuatro bangladesíes fueron detenidos por fuerzas especiales en la capital libia y permanecieron cautivos en un centro de detención gubernamental en 2015, a pesar de que tenían permisos vigentes para trabajar.

Cada emigrante pagó 300 dólares a estas fuerzas. Luego fueron enviados a otra ciudad libia, donde terminaron siendo enviados a Europa en barco "en contra de su voluntad", subraya el informe.

"El panel está examinando si la cúpula del SDF sabía que en sus filas había colusión y tráfico de personas", destaca el documento.

- Grupos armados más fuertes -

Las autoridades libias, que cuentan con el apoyo de la ONU, crearon un departamento para combatir la inmigración ilegal (DCIM), que gestiona 24 centros de detención y 5 mil trabajadores.

"Según las agencias internacionales, el DCIM no controla los centros de detención", apunta Naciones Unidas.

Un ministro libio reconoció al panel que "los grupos armados son más fuertes que las autoridades que manejan el flujo de emigrantes".

Los expertos determinaron que células del EI "siguen operando en el centro y sur de Libia", a pesar de haber sido expulsados de Sirte.

El grupo yihadista, compuesto principalmente por combatientes extranjeros, ha intentado afianzarse en los últimos tiempos más al sur, enviando "grandes cantidades de dinero en efectivo" para establecer contactos.

"Los emisarios también intentaron unirse a grupos de contrabandistas, ofreciéndoles protección y buscando una fuente de financiamiento a largo plazo".

A pesar del apoyo internacional, Trípoli ha sido incapaz de imponer su autoridad en el este, donde un grupo rebelde se niega a reconocer a la administración libia, insiste el informe.