Ocotlán, Jalisco

Los números del empleo en el mes de agosto dieron un fuerte impulso a la recuperación en el mercado laboral: se generaron 128 mil 900 empleos formales, según los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esto representa una cifra récord para el mes de agosto en la última década y acerca al mercado laboral a los niveles de ocupación previos a la pandemia: del total de empleos perdidos desde marzo de 2020, ya sólo faltan por recuperar 192 mil puestos. Esta aceleración puede deberse a varios factores, entre ellos la necesidad de formalización de las empresas y la entrada en vigor de la ley de outsorcing.

Un dato muy importante es que en agosto el 97 por ciento de los empleos creados fueron permanentes. Esto habla de estabilidad en la incorporación de los trabajadores o, en todo caso, de una formalización o registro ante el IMSS de puestos de empleo que ya existían. Pero lo importante es que no se trata de números volátiles de empleos que aparecen momentáneamente, inflan las estadísticas y luego desaparecen, dejando a los trabajadores nuevamente en el desempleo.

En lo que va del año se han generado 647 mil puestos de trabajo, lo que significa una recuperación importante en el contexto de la pandemia de Covid-19, aunque en términos ideales todavía falta mucho para los 1.2 millones de empleos que se requieren por año para hacerle frente a la necesidad de incorporación al mercado. Y aunque en este momento hay un crecimiento de los registros de los trabajadores ante el IMSS, tampoco debe dejar de verse la tendencia de informalidad de los puestos que se han estado recuperando.

En un contexto más amplio, los buenos números de la economía mexicana tienen que ver con el pronóstico de crecimiento de 6 por ciento para 2021, así como la constante recuperación de los puestos de trabajo y la reactivación de muchos sectores. El punto más difícil en el proceso de recuperación tiene que ver con la calidad de los empleos, es decir si pagan buenos salarios, si son estables, tienen prestaciones y condiciones para mejorar, así como otro aspecto más lento es la recuperación del poder adquisitivo de la gente: que sus ingresos le alcancen para enfrentar los costos de vida cada vez más elevados

Pero si bien los números grandes están de parabienes con la recuperación, la gran pregunta es cómo se encuentran los números que dan cuenta de la realidad más profunda de los trabajadores. Esta no es una recuperación como las que tuvimos en otras crisis: en la pandemia los empleos se digitalizaron, por lo que muchos puestos que se perdieron ya no volverán o lo harán exigiendo otras habilidades y competencias que antes no requerían. Esto es lo que se conoce como “brecha de habilidades” y que afecta a los trabajadores que no tienen la formación en el mundo digital que el nuevo escenario requiere.

Más allá de la recuperación grande, la mirada debe estar atenta a la realidad de la gente, a los ingresos de los trabajadores, a las habilidades digitales y a la adaptación a un mercado que se transformó abruptamente en plena crisis.

Por Héctor Farina Ojeda

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