Ocotlán, Jalisco

El cierre de 2020 es totalmente inusual: luego de un año interminable por la pandemia, de un confinamiento entre total y parcial a nivel mundial, vivimos una crisis sanitaria que golpea con especial fuerza a los países menos desarrollados, al tiempo que las economías se resienten por la disminución de las actividades productivas, la caída del comercio, el turismo y una gran cantidad de sectores. En medio de eso llega la temporada de fin de año en un contexto de una convergencia de crisis que modifica las necesidades, las expectativas y las posibilidades de consumo.

El contexto mexicano es duro: desde marzo se perdieron o inactivaron en el país más de 13 millones de puestos de empleos: 12 millones de puestos informales y un millón 117 mil puestos formales. En el proceso de reactivación de la economía se han recuperado más de 8 millones de empleos: 7.5 millones en la informalidad y 555 mil entre los puestos formales registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esto nos da cuenta de que hay por lo menos 5 millones de puestos de trabajo que se encuentran perdidos o inactivos, es decir, aquellos empleos que ya no existen o los que no han podido reiniciar actividades debido a la contingencia sanitaria. En este último caso se encuentran sectores vinculados al entretenimiento, el espectáculo y el turismo, fundamentalmente.

Los datos del mercado laboral hay que ubicarlos en el contexto de una economía que no crecerá por segundo año consecutivo y que soporta la caída más drástica en los últimos 100 años. Los pronósticos apuntan a que la contracción será de 9 por ciento, siendo México uno de los cinco países latinoamericanos más afectados por la crisis, de acuerdo a los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Hay menos producción de riqueza, hay menos empleos, hay una pérdida de ingresos en muchas familias y estamos en pandemia.

Y un momento muy difícil es el que le toca vivir a millones de personas que esperan recuperar ingresos en las fiestas decembrinas: mientras los casos de Covid-19 se incrementan en forma acelerada en todo el país y tanto la Ciudad de México como el estado de México se declaran en Semáforo Rojo y se restringen todas las actividades no esenciales, por otro lado se percibe la necesidad de los comerciantes de intentar recuperar ingresos o salvar sus negocios, aunque sea por un tiempo. Sólo en la Ciudad de México se podrían perder 10 mil negocios debido a las restricciones para frenar el aumento de casos de Covid-19.

Este es un momento delicado en el que hay tener extremas precauciones porque está en juego la salud de mucha gente aunque también la salud económica se encuentra necesitada. Y en medio de la crisis, el aguinaldo también es limitado y condicionado: hay un 60 por ciento de los trabajadores en la informalidad que no recibirán aguinaldo, así como el resto lo recibirá bajo las condiciones de incertidumbre sobre el futuro económico, de deudas y de ahorro para contingencias.

El mayor reto que tenemos ahora es cuidar la salud, que es también la mejor manera de cuidar la economía. Si no salimos de la crisis sanitaria, todas las recuperaciones económicas serán falsas.

Por Héctor Farina Ojeda