Fotografía: AFP
Roma, Italia .

Alison es habitualmente alguien optimista, pero confiesa que lloró cuando su vuelo de retorno al Reino Unido para la Nochebuena fue cancelado con apenas unos días de antelación.

“Pensaba que sería un merecido descanso y también siento un poco de nostalgia”, señaló a la AFP esta británica, de unos 30 años, que trabaja como niñera en Roma.

Ella es una de las numerosas personas que se han visto libradas a su suerte en tanto países de todo el mundo suspenden los viajes hacia el Reino Unido, después de que se descubriera allí una nueva cepa de covid-19 que se propaga sin control.

Alison había reservado su pasaje de avión pese a que sabía que se vería obligada a aislarse durante 10 días al arribar al Reino Unido y someterse a un test antes de su regreso a Roma. “Aún así valía la pena ver a mi familia durante unos días. Mis padres son ancianos y tienen problemas de salud que me preocupan”, añade.

No le quedó más remedio que resignarse a quedarse en Italia, reconociendo que su situación podría ser aún peor.

“Mis empleadores fueron muy amables. Pero para ellos también será molesto tener un invitado inesperado en lo que debería ser una reunión familiar íntima” para Navidad, añade Alison.

– “¡No tengo suerte!” –

El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció el sábado nuevas restricciones a causa de la rápida propagación de la nueva cepa de covid-19, medida que rápidamente desencadenó una ola de prohibiciones para viajar.

En los aeropuertos alemanes se registraron escenas caóticas, con pasajeros de los últimos vuelos desde el Reino Unido retenidos durante largas horas en tanto eran sometidos a pruebas de detección del coronavirus.

Varios otros países europeos siguieron su ejemplo, así como también Hong Kong, India, Israel y Turquía.

Beth Gabriel Ware, una británica que reside en Turquía, regresó a su país a comienzos de este mes para darles una sorpresa a sus padres en Kent (sureste de Inglaterra), pero ahora quedó varada allí.

“¡Todo está mal!”, comentó por teléfono a la AFP la joven, de 23 años.

“Hacía unos diez meses que no venía al Reino Unido, puesto que tenía mucho miedo a causa de lo sucedido. Esta vez pensé que sería seguro”, señala.

“¡No tengo suerte!”, se lamenta, aunque reconoce que viajar durante una pandemia mundial conlleva sus riesgos, pero le molesta la rapidez con la que se impusieron las nuevas restricciones.

“Es inhumano no advertir antes a la gente. Mi novio se encuentra en Turquía, quiero reencontrarlo”, apostilla.