Guadalajara, Jalisco.
Aunque las comunidades rurales se caracterizaban por producir alimentos de buena calidad con bajo impacto ambiental, el modelo urbano que prioriza la distribución de comida ultraprocesada, con graves implicaciones sobre los recursos naturales y la salud humana, ha transformado también las costumbres alimenticias del campo e incluso comunidades indígenas que son insustentables y se deben revertir.
En la mesa de discusión ¿Cuál desarrollo para un planeta sustentable?, dentro de la FIL, la bióloga mexicana Julia Carabias cuestionó a los invitados sobre la necesidad de regular y ajustar las formas de producción de alimentos en México para limitar la deforestación que actualmente causa la ganadería y al mismo tiempo, mejorar la calidad de los productos que consume la población. Esto comentó al respecto Margarita Flores, especialista de la UNAM.
"No se trata de que todo mundo coma lo mismo, porque además hay muchas deficiencias para gente de bajos ingresos en cuanto a consumir más carne, pero estamos hablando de productos que tienen que ver más con la producción de origen agrícola, vegetal (…) No desaparece el consumo de carne pero la proporción es mucho menor, el cálculo es que es más cara una dieta saludable, eso es sobre lo que se tiene que trabajar".
Por su parte el investigador adscrito al Colegio de México Julio Frenk, planteó que el aumento en el consumo de carne está ligado a un estatus económico que ha ido en ascenso en perjuicio de los bosques y la atmósfera, pues la ganadería extensiva está directamente implicada en la deforestación y la emisión de gases como el metano, cuyo efecto invernadero es 20 veces más nocivo que el dióxido de carbono.
"Mucho de lo que hay que hacer es evitar la expansión, el crecimiento en el consumo de carne en Asia es dramático, en China, asociado con niveles crecientes de ingreso per cápita asociado a una estrategia de comercialización que enfatiza el consumo de carne como una señal de estatus, desplazando patrones de dieta que eran más sustentables, más económicos y más saludables, hay un elemento de conservación frente a lo que es una práctica invasiva en el desarrollo de patrones dietéticos insaludables, poco sustentables y más costosos".
Los panelistas coincidieron en que los modos de producción de alimentos deben seguir el enfoque de una salud, que alude a utilizar los recursos naturales de manera sustentable para evitar desequilibrios ecológicos que a su vez, permitirán a los seres humanos gozar de calidad de vida mientras implementan medidas de adaptación y mitigación al cambio climático. Lo que implica equilibrar la dieta para reducir el consumo de carne por persona.
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