Nelly Kaplan
Fotografía: Francois Guillot / AFP / Archivo
ParísFrancia.

La cineasta francoargentina Nelly Kaplan, ícono de la “Nouvelle Vague” y directora de “La novia del pirata”, falleció el jueves a los 89 años debido al covid-19 en un hospital de Ginebra.

Según uno de sus allegados, François Martinet, Kaplan había acompañado a su pareja, el actor y productor Claude Makowski, a Suiza, donde este falleció en agosto a consecuencia de la enfermedad de Parkinson.

Desde entonces, la directora, que también se distinguió como escritora anarcofeminista, había permanecido en una residencia donde contrajo el covid-19.

Kaplan, nacida en Buenos Aires el 11 de abril de 1931, era originaria de una familia de judíos rusos. Sus padres, ante una hija turbulenta, la enviaban al “Coliseo Palermo”, un gran cine donde pasaba el día viendo películas, fascinada.

“Quería huir de esta sociedad suramericana donde ser niña equivalía a +sé buena y cállate+”, decía Kaplan respecto a su juventud.

Con su actitud rebelde, su belleza singular y una mirada pícara, llegó a Francia con 22 años. Iba a quedarse tres meses pero permaneció toda su vida, marcada por “bellos encuentros”, según sus propias palabras, con hombres destacados.

En 1954, el director Abel Gance (“Napoleón”) se fijó en ella en la Cinemateca francesa. Se quedó sorprendido de que una joven extranjera, que apenas sabía hablar francés, hubiese visto todas sus películas. Fue el inicio de una larga relación profesional y también amorosa.

Poco después, el poeta surrealista Philippe Soupault se acercó a ella durante la inauguración de una exposición. Él también se quedó estupefacto de que hubiese leído su obra “Los campos magnéticos”. Más adelante, Soupault la animó a escribir en francés.

Ovación en Venecia

Kaplan se dio a conocer como directora con “La novia del pirata”, que recibió una lluvia de aplausos en la Mostra de Venecia en 1969, con Bernadette Lafont en el papel de una joven libre que se venga de los aledaños que le son hostiles.

La obra, prohibida a los menores de 18 años, chocó a parte de la sociedad, incluido a las feministas ante esta “bruja” moderna, que asume su gusto por el placer, el dinero y la provocación. Aun así, se convirtió en una obra de referencia, difundida en el mundo entero.

Realizó otras películas, como “Papa, les petits bateaux…” (1971) y “Charles et Lucie” (1979), así como documentales consagrados a artistas como Pablo Picasso, con el que se llevó el León de Oro al mejor cortometraje en la Mostra de 1967.

Kaplan, muy influenciada por el surrealismo, adepta de las ciencias ocultas, se relacionó además con varios escritores, especialmente con André Breton.

Escribió textos eróticos que toparon con la censura. En 1974, publicó bajo pseudonónimo su novela “Memorias de una lectora de sábanas”. No se casó nunca: “Siempre fui muy libre. Nunca me até a ningún hombre y sin duda eso les debía de intrigar”, confesó Kaplan.