reducción de misiones
Fotografía: EFE/EPA/WU HONG/Archivo
Viena, Austria.

El gobierno austríaco desveló este domingo una reforma fiscal que prevé la creación de una tasa sobre las emisiones de dióxido de carbono, una de las principales promesas de la singular coalición entre conservadores y ecologistas que gobierna ese país.

Este nuevo impuesto, que entrará en vigor a mediados de 2022, tendrá un coste inicial de 30 euros (34 dólares) por tonelada de CO2, antes de subir hasta los 55 euros (63 dólares) en 2025, indicó el canciller Sebastian Kurz (derecha) en una rueda de prensa.

Para compensar el impacto de la medida, los ciudadanos recibirán un “bono climático” que tendrá en cuenta la disparidad de situaciones entre los habitantes de las grandes ciudades y los del campo, mucho más dependientes del vehículo privado.

La indemnización será de unos 200 euros anuales para los habitantes de zonas rurales y de 100 euros para los de las ciudades.

El vicecanciller Werner Kogler, líder de los ecologistas austríacos, calificó esta medida de “histórica” y aseguró que se traduciría por “menos suciedad en el aire, pero más dinero en el bolsillo de la gente”.

La aprobación de este impuesto verde es una de las grandes promesas del acuerdo de gobierno alcanzado en enero de 2020 entre los conservadores de Kurz y los ecologistas.

No obstante, asociaciones climáticas se mostraron poco entusiastas ante el resultado final.

La organización WWF Austria dijo que se trataba de un “compromiso débil” y que se debían impulsar medidas “mucho más ambiciosas para reducir eficazmente las emisiones”.

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