Por Paúl Martínez Facio

A recientes años se ha visto cómo algunos empresarios han tenido intereses inmobiliarios en la zona limítrofe entre Lagos, Unión de San Antonio y León, Guanajuato. Situación que ha traído algunos beneficios a la zona como la generación de empleos, pero que también acarrea algunos perjuicios, a ejemplo el arquitecto Luis Octavio Martínez Cruz comenta el caso del fraccionamiento Puesta del Sol:

«Como es una zona relativamente lejana de la cabecera municipal de Unión de San Antonio, nadie pone mano, y dentro de estos perjuicios es que este asentamiento se estableció ahí de manera irregular, con casas de no muy mal ver, obviamente para una clase social media o media alta, pero tenían o tienen todavía el defecto de que carecen de agua, y por ejemplo acá en la zona donde están Las Cruces, hay un poco más de agua pero tampoco se garantiza el líquido para el tamaño de magnitud de la población que está llegando y que va a llegar a esos núcleos urbanos contemporáneos».

Y es que al igual que el resto de los desarrollos urbanos, estas construcciones demandan y demandarán una serie de servicios, mismos que hasta ahora no han representado un problema al municipio, pues han sido los mismos desarrolladores quienes por conveniencia mercantil atienden las necesidades. Sin embargo, esto no es algo que vaya a durar para siempre, explica el arquitecto:

«Hasta ahorita que las instalaciones son nuevas, que los desarrollos habitacionales todavía no llegan a su máxima etapa de desarrollo, ha sido, digamos llevadero, pero cuando ya estén al límite de su desarrollo, ya en la última etapa de venta de terrenos y de habitaciones, creo yo que sí va a tener una repercusión. […] Va a llegar un punto en el que ya no va a ser tan sostenible ni redituable, y le van a pasar el problema directamente al municipio que es al que le compete realmente suministrar ese tipo de servicios básicos, desde recolección de basura, seguridad, agua potable, sistemas de drenaje y obviamente el mantenimiento de los mismos».

Son este tipo de consideraciones las que se deberían tener en cuenta en un plan de desarrollo urbano; sin embargo, en el caso del plan vigente para Lagos de Moreno, estos fraccionamientos no han sido tomados en cuenta, lo que ha generado un vacío legal sobre este tema que concierne a los tres municipios involucrados, asunto en el que llevamos ya un retraso considerable, explica Martínez Cruz:

«Para el momento en que estamos hoy en día, yo considero que ya se hizo tarde, se pasó el tiempo en el cual debieron haberse puesto en contacto, las dos entidades primero, Guanajuato y Jalisco, y los tres municipios involucrados, Lagos, Unión de San Antonio y León Guanajuato, porque ya esta zona, cualquier persona que la transita, perfectamente te das cuenta de que es una zona conurbada, incluso mucha gente de León, curiosamente, o sorprendente, mucha gente de Lagos piensa que Ciudad Maderas y esta zona de Valle de Los Reyes son territorio de León Guanajuato, cuando no es así».

Y es que para que se cumplan los objetivos de armonía, beneficio social y la justa distribución de la riqueza, que se plantean en el Plan de Desarrollo Urbano del municipio, es necesario que los beneficios y costes se dispersen de una manera regulada, en este caso por un documento legal, que explique de qué manera y sobre qué condiciones se puede desarrollar la zona, pues a la fecha, es considerable la diferencia que existe entre este tipo de desarrollos y los residentes originarios de la región, situación que por el momento no muestra señales de un cambio considerable, sobre la necesidad del documento.

«Es necesario que los tres municipios que están involucrados, en este caso, Lagos, La Unión y León, se sienten juntos para hacer un plan de desarrollo urbano metropolitano, porque ya no solamente es un problema de León. Sí, gente de León es la que tiene la demanda de vivienda de este tipo, y afortunada y desafortunadamente les ha gustado crecer hacía Lagos. Pero sí es necesario que haya un plan maestro de desarrollo urbano, porque ese plan maestro te va a decir precisamente cómo volcar o cómo generalizar los beneficios de este desarrollo, porque tampoco se trata de que se quede el cerro así como está, y que no le metan mano», añade.

Si bien, como menciona el arquitecto, no se trata de detener los desarrollos o de impedir que se modifiquen los territorios, es necesario que esto se haga condicionado a un orden que garantice un beneficio para todas la partes involucradas, pues se corre el riesgo de que se repita lo sucedido con los cotos residenciales ya autorizados, a los que se les otorgaron los permisos de manera poco clara y en la que se dio premisa a intereses privados por sobre los públicos, situación que no hace sino heredar problemas al municipio y a la población.

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