Salto de altura
Fotografía: AFP/Christian Petersen

Este domingo, la fraternidad deportiva tuvo su pico más alto en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El catarí Mutaz Essa Barshim y el italiano Gianmarco Tamberi compartirán el peldaño más alto del podio tras conseguir la medalla de oro en salto de altura con una marca de 2.37 metros. Antes de conseguir esta cifra, ninguno de los dos atletas había fallado en sus saltos, y ambos se quedaron cortos al tratar de alcanzar los 2.39 metros.

Al tener los mismos méritos, el juez de la competencia indicó a Tamberi y Barshim que podían continuar intentando saltos hasta que uno de los dos saliese victorioso. No obstante, los contendientes le preguntaron si, en caso de no continuar con el evento, la presea dorada sería para ambos. Ante la respuesta afirmativa del juez, los deportistas decidieron compartir el primer puesto.

Con sendas medallas de plata en Londres 2012 y Río 2016, Barshim, el mejor saltador de altura desde los tiempos del cubano Javier Sotomayor, con 11 saltos por encima de los 2.40 metros desde 2013, buscaba en Tokio, con 30 años, su primer oro después de haber sido dos veces campeón del mundo.

El catarí, segundo en la lista de todos los tiempos con 2.43 metros, había superado la rotura de ligamentos en el tobillo que sufrió el 2 de julio de 2018 en Hungría, cuando estuvo a punto de batir el récord mundial con el listón, que rozó ligeramente en su primer intento, situado en 2.46. En su tercera tentativa contra el récord, sufrió la lesión que le tuvo casi un año inactivo, pero regresó a tiempo para proclamarse campeón mundial en su tierra (Doha 2019).

Este año, Barshim sólo había competido cuatro veces, pero ha logrado estar a punto en el momento preciso para compartir los máximos honores con otro “resucitado” después de una grave lesión, Gianmarco Tamberi.