Ciudad de México, México.

A una semana de que se realice un corte de agua de cuatro días en la Ciudad de México, el segundo en lo que va de año, el experto Manuel Perló advirtió hoy que este tipo de interrupciones podrían aumentar si no se toman medidas a largo plazo en el sistema de abastecimiento.

En una conferencia de prensa, el académico del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) expuso que “estos cortes están aumentando en el tiempo y no es casualidad” y que entre un 30 y 40% del agua que brinda el sistema Cutzamala a la capital mexicana se pierde por fugas.

“Hay razones para que el sistema Cutzamala no aporte los 15 mil litros por segundo que debe”, dijo Perló y añadió que el sistema se abastece a partir del río homónimo, el cual se extiende por 14 municipios del Estado de México y el de Michoacán.

Cabe apuntar que en dichas zonas el 42% de la población vive en situación de pobreza y que la situación de la cuenca ha empeorado con los años a raíz de problemas como el crecimiento de la población, la cual demanda más agua, y las actividades agrícolas, que han hecho que la mitad del territorio esté afectado por procesos erosivos.

“El agua ha sufrido deterioro en su calidad, la que llega (a casas y trabajos) requiere de mayor tratamiento en potabilización y a veces llega en condiciones malas. Esto tiene que ver con el proceso de deterioro de las presas y puede incluso provocar problemas serios en el futuro”, resaltó.

El especialista indicó que los problemas técnicos del sistema -el cual se estableció en los años 80 para evitar la sobreexplotación total de los acuíferos de la cuenca de México- vienen por el mal mantenimiento que se le ha dado.

Desde entonces, la metrópoli es dependiente del sistema, el cual recibirá mantenimiento del 31 de octubre al 3 de noviembre para sustituir un tubo que distribuye parte del líquido.

“Ese tubo no ha recibido mantenimiento en los últimos 40 años”, aseguró Perló.

No obstante, el principal problema, insistió, siguen siendo las fugas, las cuales urge arreglar “de manera sistemática y fuerte” para reducirlas en un 50 %.

Si lográramos reducir las fugas en un 50 %”, apuntó, se podría dejar de importar una parte del agua que viene del sistema Cutzamala, dejar de sobreexplotar los acuíferos de la cuenca de México “y además darle acceso a las personas que no tienen agua en muchos municipios”.

Pese a que el reto es inmenso, el académico confía en que se puede concretar, como ha sucedido en ciudades gigantescas como Estambul o Tokio.

Si no se toman medidas, advirtió, “los escenarios que tenemos visualizados son de problemas cada vez más complejos desde el punto de vista ambiental, político y social y muchos de estos pueden ser irreversibles”.

A estos problemas técnicos que sufre el sistema de abastecimiento deben sumársele los efectos del cambio climático, pues se estima que generará una disminución en las precipitaciones de las zonas de captación.

La cantidad de agua captada se reduciría del 17 al 10%, según el académico, quien tomó los datos de estudios de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Banco Mundial.