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Fotografía: Julio Cesar Aguilar - AFP
Tucson, Arizona.

La gobernadora de Nuevo México (EEUU), Michelle Lujan Grisham, ordenó hoy el retiro de la mayoría de los soldados de la Guardia Nacional asignados a la frontera con México y rechazó la retórica de la Administración del presidente Donald Trump sobre una “crisis” de seguridad nacional.

En un comunicado de prensa, la gobernadora demócrata indicó que solo algunos de los soldados permanecerán en sus puestos, en particular en el condado de Hidalgo, que colinda con Texas y donde se ha registrado un alto índice de cruce de familias inmigrantes centroamericanas solicitando asilo político en los últimos meses.

“Rechazo la afirmación de que existe una abrumadora crisis de seguridad nacional en la frontera sur, a lo largo de la cual se encuentran algunas de las comunidades más seguras del país”, dijo Lujan Grisham en el comunicado.

“Nuevo México no participará en la farsa presidencial de confinamiento de miedo en la frontera por el mal uso de nuestras diligentes tropas de la Guardia Nacional”, agregó la gobernadora, quien asumió su puesto en enero.

También anunció el retiro de agentes de la Guardia Nacional que llegaron de otros estados como Arkansas, Kentucky y Carolina del Sur.

Se estima que 118 soldados de la Guardia Nacional se encuentran asignados a Nuevo México como parte de la misión de seguridad fronteriza dispuesta por Trump.

El anuncio de Lujan Grisham se da después de que el Pentágono anunciara el fin de semana el envío de 3 mil 750 soldados adicionales a la frontera con México para colocar otros 241 kilómetros de alambre de púas y proporcionar apoyo a los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

En su segundo discurso sobre el Estado de la Unión desde su llegada al poder, en enero de 2017, Trump afirmó este martes que hará construir el muro en la frontera con México e indicó que su Administración ha enviado al Congreso una propuesta “de sentido común” para poner fin a la “crisis” en esa zona.

Además, Trump volvió a arremeter contra los inmigrantes ilegales y advirtió de que “año tras año innumerables estadounidenses son asesinados por extranjeros ilegales criminales”.

EEUU comenzó a aplicar oficialmente una política de “tolerancia cero” hacia la inmigración ilegal en abril del año pasado, cuando las autoridades comenzaron a procesar criminalmente a los adultos que llegaban irregularmente al país, lo que originó la separación de cerca de 3 mil menores de sus padres indocumentados.

Además, en diciembre pasado, EEUU anunció que devolvería a México a todos los migrantes que accediesen irregularmente por la frontera común, incluidos los solicitantes de asilo, a la espera de que se resuelvan sus casos; una medida que ha sido calificada de “unilateral” por parte de las autoridades mexicanas.

En los últimos meses se han organizado varias caravanas de migrantes procedentes de Centroamérica que se han partido hacia el norte en dirección a la frontera entre EEUU y México, lo que ha exacerbado el discurso antiinmigrante de Trump.