Fotografía: Javier Frías
París, Francia.

Barcos que deben cambiar de destino, pasajeros en aislamiento. La variante ómicron castiga de nuevo al sector de los cruceros, pese a que sus responsables subrayan el bajo porcentaje de viajeros afectados, en su mayoría asintomáticos.

Las “burbujas sanitarias” (vacunación obligatoria, pruebas múltiples) impuestas a los buques cuando se reanudaron los viajes en la primavera boreal de 2021 no fueron suficientes para bloquear la pandemia.

En Hong Kong, el crucero “Spectrum of the Seas” de la Real Carribean, se vio obligado el miércoles a regresar a puerto prematuramente al detectarse nueve casos de covid entre sus 3.700 pasajeros.

En Italia, al menos 45 veraneantes de los 4 mil 813 que navegaban en el “Grandiosa”, de la compañía MSC, fueron puestos en cuarentena en el puerto de Génova; en España, 3.000 pasajeros del “AIDAnova” fueron desembarcados en Lisboa en vez de Canarias después de la detección de 68 casos positivos.

En Brasil, las propias compañías de cruceros decidieron suspender las travesías hasta el 21 de enero, debido a “diferencias” con las autoridades sanitarias sobre la aplicación de los protocolos anticovid acordados hace dos meses.

En Estados Unidos, las autoridades sanitarias (CDC) aumentaron el umbral de alerta y recomiendan evitar los cruceros, incluso para personas vacunadas.

La clientela estadounidense representaba en 2019, antes de la pandemia, 48% de los 30,5 millones de pasajeros de estos periplos en el mundo, según un estudio de la firma Roland Berger.

“Los casos detectados en los cruceros no representan más que una ínfima minoría de la población total a bordo -mucho menos que en tierra firme- y la mayoría de estos casos son asintomáticos o de naturaleza benigna, representando una carga mínima o nula para los servicios médicos a bordo o en tierra”, afirmó en un comunicado la asociación internacional de cruceros, que se declaró “perpleja” por las recomendaciones de la CDE.

– Nada es 100% a prueba de virus –

“Lo que hemos aprendido a lo largo de esta pandemia es que nada es 100% a prueba de virus, nada”, alega ante la AFP un ejecutivo de una gran compañía mundial que desea permanecer en el anonimato.

“Todos los pasajeros están totalmente vacunados y el 100% de la población -tripulación y pasajeros- debe realizar pruebas anticovid varias veces, antes y durante el crucero”, añade. “Ningún hotel, centro de vacaciones, tren ni autobús realiza pruebas al 100% de sus clientes como lo hacemos nosotros”, recalca.

Ómicron asestó otro duro golpe para un mercado que, en 2019, representaba 49 mil  millones de dólares, y que vio su actividad completamente cerrada durante un año a partir de marzo de 2020, según el estudio de Roland Berger.

“Este sector ha sido muy penalizado. Perdió decenas de miles de millones de dólares”, explica Didier Arino, director del gabinete especializado francés Protourisme.

A finales de diciembre, la Royal Carribean ya anunciaba en un comunicado “una disminución de las reservas y un aumento de las anulaciones para las navegaciones a corto plazo, pero en un grado menor que con la variante delta”.

Norwegian Cruise Line, otro gigante del sector, canceló ocho destinos entre el 5 de enero y abril “debido a las restricciones actuales para los viajes”.

Las compañías también hacen frente a casos positivos dentro de la tripulación. En Brasil, 60% de los casos positivos identificados eran tripulantes, al igual que 60 de los 68 casos en España en el “AIDAnova”.

A finales de diciembre, a pesar de ómicron, Richard Fain, presidente de la Royal Caribbean, se decía “optimista” y preveía “un año de transición sólido en 2022 y un muy buen año 2023”.

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