Segundo Informe
Fotografía: EFE
Guadalajara, Jalisco. 

Con el cumplimiento de 95 de 100 compromisos, el presidente Andrés Manuel López Obrador asegura que se han puesto las bases de su proyecto transformador.

En un acto distinto, con solo 70 invitados (aunque no todos cumplieron con la sana distancia y uso de cubrebocas) en el Palacio Nacional, López Obrador arrancó refiriéndose a la corrupción.

“Nuestro legado será purificar la vida pública de México. Se acabó la robadera de los de arriba pero falta erradicar el bandidaje oficial”.

Se refirió a las dos grandes crisis que México atraviesa: la de salud y la económica, y fue optimista al señalar que de ambas, el país va saliendo adelante.

Se sostuvo en que a pesar de las críticas de reprochar o no apoyar a los grandes empresarios, extenderá los recursos a quienes más lo necesitan y sin intermediarios.

“Hemos podido ahorrar 560 MMDP, en el peor momento se cuenta con el mejor gobierno pese a las dos crisis de salud y económica y a siete de cada diez familias llega un beneficio del presupuesto publico” apuntó.

En su discurso, con lenguaje sencillo se dirigió a sectores populares como los campesinos y los migrantes. De los primeros señaló citando al poeta Carlos Pellicer, que “deben comer quienes nos dan de comer” y de los segundos les agradeció por el incremento de 10.6 % de remesas, lo cual significa 4 mil millones de dólares.

Tampoco hubo autocrítica en materia de seguridad: “Estamos avanzando en el combate a la delincuencia, ya no manda la delincuencia organizada y ya no hay desapariciones, torturas, ni masacres, todos los delitos, incluyendo feminicidios, se redujeron”.

Sobre sus proyectos, dijo que van viento en popa: la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya y la refinería Dos Bocas. No se refirió al proyecto de la Línea 3 del Tren Eléctrico ni a ningún otro tema relativo a Jalisco.

El mensaje duró alrededor de 55 minutos, es decir, menos que las conferencias matutinas y concluyó con aplausos de pie.

Julio Ríos