Repartidores se suman a restaurantes y abandonan plataformas por impuestos
Fotografía: John Vizcaino - AFP




Guadalajara, Jalisco.

El cobro de impuestos por ofrecer servicios y enajenar bienes a través de plataformas ha obligado a repartidores a buscar otras actividades económicas en medio de la emergencia sanitaria.

Tras dos años de trabajar para Rappi en entregas a domicilio, Polo Barajas dejó de percibir hasta 700 pesos diarios para recibir únicamente 400 pesos por la retención del IVA y el Impuesto sobre la Renta a partir de junio.  Para lograr esos ingresos, el repartidor debe hacer entregas durante ocho horas diarias, pero al final le resta los 100 pesos que destina en gasolina y ya no le alcanza para sus gastos.

Al igual que muchos de sus compañeros, el joven planea que julio sea su último mes como repartidor para abrir un negocio.

“Cuando a ti te llegue un viaje en Rappi te pueden llegar desde 23 pesos, que es el mínimo hasta pedidos de más de 100 pesos, entonces antes de los impuestos si era de 23 te caían 23 pesos, te caía uno de 30 pesos eran 30 pesos, ya venía sin la comisión de Rappi.  Mira a partir de junio, pues un ejemplo uno de 23 pesos, pues quítale el 11% y más o menos vienen siendo 20 pesos”.

Antes de la entrada en vigor de las nuevas disposiciones fiscales, los repartidores de plataformas como personas físicas tributaban en el Régimen de Incorporación Fiscal, con el que estaban exentos del pago hasta del 100% de impuestos, según el año en el que se dieron de alta ante el SAT. A partir de junio son personas físicas con actividad empresarial.

El presidente del Colegio de Contadores Públicos de Guadalajara, Jaime Morelos explicó que tienen dos opciones aceptar que la retención sea pago definitivo o pedir que sea pago provisional, pero ésta última opción implicaría llevar su propia contabilidad para deducir impuestos y preservar sus ingresos.

“¿Qué tendrías que hacer? Llevar una contabilidad, donde tenga que recabar todos los CFDI que emita por los servicios que preste, cumplir con todos los comprobantes y formas de pago de mis deducciones y determinar la base, aplicar una tarifa, presentar el pago provisional y en ese pago provisional hacer el acreditamiento de los impuestos que me retuvieron”.

Antes de decidir abandonar esta actividad, Polo Bajaras optó por esta alternativa, pero al buscar contador, encontró que tenía que pagar de 300 a 500 pesos de honorarios al mes y que solo podía deducir gasolina, renta de celular y gastos de reparación de la motocicleta, por lo que resultó inviable y determinó que migrará a otra actividad.


Georgina Iliana García Solís