Fotografía: EFE/Luca Piergiovanni.
Madrid, España.

El Real Madrid aprovechó su primer ‘match ball’ y, con una goleada sobre el Espanyol (4-0), certificó matemáticamente su trigésimo quinto título de liga y tuvo tiempo para celebrarlo en el Santiago Bernabéu y en la Fuente de Cibeles, así como comenzar a pensar desde ya en remontar el 4-3 encajado en el Etihad ante el Manchester City.

Un punto necesitaba el conjunto de Carlo Ancelotti para asegurar la corona. Lo consiguió de sobra, sin problema alguno. Ni siquiera el hecho de que el italiano formara un once sin apenas titulares mermó un ápice su pretensión.

El Espanyol tan solo planteó una mínima oposición al principio. Luego se desvaneció ante el Real Madrid. Tras dos avisos del hispano-dominicano Mariano Díaz, el brasileño Rodrygo Goes, pletórico en este tramo de temporada, liquidó el compromiso con un doblete (m.33 y 43).

Marco Asensio (m.55) y Karim Benzema (m.81), que jugó la última media hora, completaron la goleada del equipo madridista ante el cuadro de Vicente Moreno, que mostró una imagen bien distinta a la que dio en la primera vuelta, cuando ganó a los blancos en el RCDE Stadium.

Muchos años llevaba el Real Madrid sin lograr el título ante sus seguidores en el Bernabéu. De hecho incluso en la liga de hace dos años no lo pudo celebrar por la pandemia. Esta vez hubo fiesta en el estadio y luego en la plaza de Cibeles ante la diosa. Alegría desbordada, delirio y un deseo añadido, se puede remontar ante el City.

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