Fotografía: Ricardo Chavarín
Guadalajara, Jalisco.

La pandemia cambió la forma en la que se realizan los entierros.

La despedida de un familiar, amigo o compañero durante la emergencia sanitaria se hace desde la banqueta de los cementerios, sin poder estar presente en la inhumación.

Solo diez personas, las más cercanas al difunto, pueden presenciar el sepelio aún cuando la causa de muerte no sea COVID-199, aclaró Jorge Martínez, director de Cementerios de Guadalajara.

Las visitas a las criptas están canceladas. En las puertas de los panteones hay lonas que aclaran que están cerrados por “tú seguridad y la de todos” y que se permite solo 10 personas por cortejo fúnebre. A pesar de la indicación llegan familias enteras que tienen que esperar en la calle, mientras se realiza el sepelio.

Los dolientes no siempre comprenden las restricciones preventivas del Covid-19, refirió el funcionario municipal.

En los cinco cementerios municipales de Guadalajara se llevan a cabo entre 35 y 40 inhumaciones al día bajo estas condiciones.

Georgina García Solís