Fotografía: AFP
París, Francia.

Frente a las intelectuales y militantes feministas que renuncian a la heterosexualidad y defienden estar solteras o el lesbianismo, varias autoras reflexionan para que las mujeres… y los hombres se sientan mejor en pareja.

“Interrogar la heterosexualidad, no quiere decir abandonar la pareja”, afirma a la AFP la periodista Lucile Quillet, autora del ensayo “Le prix à payer, ce que le couple hétéro coûte aux femmes” (El precio a pagar, lo que la pareja heterosexual cuesta a las mujeres).

Para Quillet, la pareja empobrece a las mujeres, puesto que siguen estando peor remuneradas que los hombres, asumen una reducción de su salario cuando tienen hijos (tiempo parcial), se encargan de gran parte de las labores domésticas en la casa… y continúan contribuyendo al mismo nivel que su cónyuge en los gastos.

“Lo que quiero mostrar es que pese a los discursos sobre la igualdad, las cuentas no salen. Siempre se pide más a las mujeres, sobre todo en la esfera íntima, sin que esto se sepa. He querido echar cuentas”, explica.

– “Equilibrio de fuerzas” –

Pero no se trata de salir de este modelo: “Que las mujeres se sientan plenamente realizadas estando solteras está muy bien. Pero proponer a las otras convertirse en lesbianas cuando son heterosexuales es imposible”, dice.

En estos últimos años, activistas feministas han proclamado su hartazgo sobre la pareja heterosexual que, según ellas, perjudica a las mujeres. En Francia, Virginie Despentes, uno de los iconos del feminismo galo, explicaba en 2017 al diario Le Monde haberse sentido “aliviada” cuando, a los 35 años, dejó la heterosexualidad.

Desde entonces, se han multiplicado los textos, como “The Tragedy of Heterosexuality” (La tragedia de la heterosexualidad), en 2020, de la profesora universitaria estadounidense Jane Ward. En Reino Unido, “The Unexepected Joy of Being Single” (El sorprendente encanto de estar soltero), en 2018, de Catherine Gray, se ha convertido en una referencia para una generación.

“Vivimos en una sociedad en la que la pareja heterosexual es mayoritaria. Entonces, seamos realistas y preguntémonos más bien sobre la cuestión del equilibrio de fuerzas en la pareja”, observa la escritora francesa Maud Ventura.

En “Mon mari” (Mi marido), la joven autora expone la dependencia afectiva de una mujer casada e independiente pero cuya vida gira totalmente alrededor de su marido.

– “Revolución romántica” –

“Se tienen que escribir novelas que cuenten un amor conyugal emancipador y tranquilo, y salir de una vez por todas de los clichés sobre el príncipe encantado y el mito de la pasión. El amor no quiere decir intranquilidad”, asegura.

Una tesis que también defiende la periodista Mona Chollet en el ensayo “Réinventer l’amour. Comment le patriarcat sabote les relations hétérosexuelles” (Reinventar el amor. Cómo el patriarcado sabotea las relaciones heterosexuales) en el que insta a mujeres y hombres a cambiar de “programa amoroso” para lograr una “revolución romántica” y que las mujeres se sientan mejor en la pareja.

Una revolución que no puede hacerse sin los hombres, según la filósofa Manon Garcia, que defiende el diálogo en el seno de la pareja (heterosexual o no).

“Los hombres tiene que iniciar esta conversación con las mujeres y sobre todo escucharlas. Sólo de esta manera se podrá salir de las normas que pesan sobre la pareja y hombres y mujeres podrán sentirse realizados”, dice a la AFP.

Lo que falta, sostiene, es una “educación a una cultura erótica igualitaria”.

Todos saldrían beneficiados de este cambio, según Lucile Quillet para quien “sería falso pensar que todos los hombres son felices con el modelo heterosexual actual”.

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