La Ley de la verdad. Espacio intervenido y de memoria.

Por Aarón Navarro Aguirre

Han pasado 6 años desde que se supo que Eduardo, Ángel, Daniel, José, Rodrigo, Marco y Cristian fueron privados de sus vidas el 7 de julio de 2013. Sus familiares han aguantado el peso de la vida sin sus seres queridos pero también han encontrado razones para unirse con más personas y luchar juntos por la justicia y el amor.

También están por cumplirse dos años desde que transformaron el lugar donde fueron asesinados, y  que pasó de ser un lugar de tragedia a un escenario que honra y mantiene vigente el cariño de las familias hacia sus seres queridos que les fueron arrebatados por la violencia.

Como símbolo de transformación y resignificación de los hechos atroces ocurridos en ese lugar ahora conocido como “La Ley de la Verdad”, se decidió intervenir este espacio en 2017 llenándolo de color, manualidades, un mural, y una placa en la que se mencionan a los desaparecidos del 7 de julio del 2013 y otros nombres de personas desaparecidas en el municipio. Ahora, en su sexto aniversario, las familias se reúnen para decorar este espacio, y de paso, darle otro significado, como explica Lilian Paola Ovalle, integrante del colectivo RECO:

“La idea de que trabajemos juntos con colores que tengan que ver con alegría, con esperanza, es como una forma de contrastar esta arquitectura del horror con formas de reparación colectiva y comunitaria. Este es un espacio apropiado comunitariamente, que es un espacio importante para todos los familiares de los desaparecidos aquí en Lagos de Moreno, y yo creo que en Jalisco y a nivel nacional. Y, pues, estas actividades son entendidas como actividades de reparación. De venir a cuidar un espacio que es una herida abierta para México”.

La señora Tere, madre de uno de los jóvenes asesinados, menciona que ésta es una situación compleja. Por un lado se piensa en la tragedia, pero por otro, ha sido una circunstancia que ha permitido encontrarse con otras personas que han pasado por la misma situación. Cosa que ha creado el germen de muchas relaciones y amistades permeadas por el apoyo, la solidaridad, y la comprensión.

Mural en honor a los asesinados y desaparecidos.

“Yo pienso que no debe haber espacios exclusivos. Aquí en la placa incluimos a varios jóvenes que están desaparecidos. Si surgiera otro espacio ahí los vamos a acompañar, no tiene que ser exclusivo. Aquí porque se dio el asesinato de mi hijo, sus amigos, y varios jóvenes más. Rescató RECO este lugar de tragedia para convertirlo en lugar de memoria. Si surgiera otro espacio ahí estaríamos apoyando a esas personas”, expresó Tere.

Este lugar está ubicado en el camino hacia la presa de la Sauceda. Es una finca sin techo y con los muros roídos. Lo que antes era sólo un asentamiento arbitrario en medio de la carretera, ahora es un espacio de memoria que reta a sus visitantes a no participar en un mundo de violencia.

La señora Tere explica que fue pertinente cambiarle el nombre a este espacio, el cual era anteriormente una tienda de abarrotes, porque es necesario tener en cuenta que la verdad va de la mano de la justicia:

“Le quisimos cambiar el nombre porque anteriormente era una tienda de abarrotes que se llamaba “La Ley del Monte”. El colectivo RECO  nos sugirió que no borráramos eso, que le pusiéramos “La Ley de la Verdad”, porque, finalmente, bajo las investigaciones y todo el proceso que se ha llevado se supo la verdad. O sea, aquí hubo varios crímenes. Se supo la verdad de que aquí estuvieron nuestros hijos”.

Los familiares de las víctimas expresan que las siete personas mencionadas no fueron las únicas asesinadas ese día, sino que fueron 30, pero las autoridades han sido poco eficientes para determinar con claridad qué pasó esa fecha.

Actualmente no se puede ingresar dentro de la finca porque eso provocaría cambios en la escena del crimen, lo que alteraría los resultados del peritaje.

Hasta ahora se sabe que faltan alrededor de 15 personas por ser detenidas, pero nadie ha sido sentenciado aún.