Presentación La representación de un incendio

Por Jonatan Gallardo

Las sutilezas que decantan el oficio y la experiencia de escribir poesía se verán reflejadas cuando el poeta joven se consuma, como aquel poema de Dulce María Loynaz, dice Dante Alejandro Velázquez: «…¡Que la muerte se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!..»

El Centro Universitario de los Lagos, a través de la editorial universitaria, hace eco de las voces jóvenes que resuenan entre las aulas. La representación de un incendio (Colección Libélula 2017) reúne la pluma de cinco estudiantes que representan una nueva generación de poetas.

Presentes en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara Azazel Herrejón, Aarón Navarro, Juan Antonio Orozco, Paul Carrillo y Ada Martínez leyeron sus poemas tras una presentación a cargo, precisamente de Dante Velázquez, quien si  bien indicó que el libro se divide por autor sin establecer una línea temática, dio una aproximación personal a los textos de cada joven.

«En “Penitencia”, Azazel Herrejón ofrece once poemas donde el individuo enfrenta un mundo de hostilidades y despojos, no puede sostenerse pues proviene de un pasado empantanado y el presente es permanente angustia; en “Esto no es agua”, Aarón Navarro presenta un conjunto de poemas que tienen en la sociedad y la vida urbana su abrevadero, es un detective del absurdo y las contradicciones morales, Navarro pertenece a la tradición de poetas que desacralizan en lenguaje y la memoria, procura el humor negro y la ironía; por su parte, Juan Antonio Orozco dibuja en “Piromancia” al sujeto y al instante en medio de una urdimbre extraña, el origen y el destino son su búsqueda y el momento de arden es fundamental esa búsqueda, en Orozco las líneas del tiempo buscan sus puntas por más fugaz que sea el incendio».

Mientras que en “Figuras de hielo”, Velázquez considera que Paul Carrillo apuesta por la habilidad retórica como recurso poético: «Despoja al poema de sentimentalismo y lo convierte en un artefacto de lenguaje con capacidad poliédrica, de manera que el lector se encuentra al mismo tiempo con varias caras y múltiples  aristas».

Por otro lado, el también poeta y arquitecto habla sobre el compromiso que esta publicación confiere al CULagos:

«Como toda obra poética joven este libro es un descubrimiento y como todo descubrimiento guarda aún geografías por recorrer en las que el tiempo develará la obra personal de cada poeta. Ojalá el Centro Universitario de los Lagos siga apostando por la publicación de poesía, un género menoscabado en la actualidad pero necesario para robustecer la defensa del individuo ante el ingobernable peso de la banalidad y la inmediatez colectivas».

Aquí uno de los poemas de Juan Antonio Orozco que aparecen en Piromancia:

El séptimo día

Cuando Dios descansó,

los hombres lo creaban

a imagen y semejanza suya

sin costillas ni barro.

 

Quizá su corazón sea el hueso de una manzana

y yo siga irremediablemente oscuro.

Quizá mientras él garabatea su lista de pendientes

yo sigo con este pulpo en la cabeza y ya.

 

A veces Dios es un chiquillo

que juega a la pelota

y rompe el vidrio del vecino.

¿Y si anda por ahí perdido

buscando padres en el palomar?

 

Quizá todavía guarda sus revistas obscenas

de juventud. Quizá las hojea mientras

yo guardo el tacto de cualquier Adán

como ciclón en un frasco.

 

La última vez lo vieron llorar.

La última vez me compré un cuerpo

¿para qué? si lo iba a vestir cada día.

Esa vez, él vendía el suyo.

 

Llevo un Moisés en mis montañas

Y un cuervo de olivo en la garganta,

quizá al final del octavo día

Dios y yo nos parezcamos más de lo acordado.

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