Mesa redonda, fotografía de Dante Pedroza

Por Tatiana Sánchez

El Cerro de la Mesa sobresale en el paisaje de Lagos de Moreno y de la región de Los Altos de Jalisco debido a su peculiar forma, que según los habitantes se asemeja a una mesa por lo plano de su superficie, en la que se pueden encontrar especies de flora y fauna endémica de la región, tal como lo señala el biólogo Mauricio Larios Ulloa, quien desde hace varios años se ha dedicado a estudiar y preservar una gran variedad de cactáceas, incluso en el sitio:

“El caso específico que te digo de cactáceas estas son mamilarias es el nombre correcto, son pequeñas biznaguitas para que se pudiera conocer un poco mejor, hay dos aquí en la Mesa que son endémicas no a nivel nacional, son a nivel estado. En el resto de Jalisco en específico, no se encuentran y solamente se encuentran aquí, y hay una que sólo se encuentra aquí en la Mesa Redonda y es una especie muy pequeña, muy bonita, que es rupícola, que vive en las rocas literal, en las paredes estas de la Mesa y eso le facilita que está fuera del alcance de visitantes o de depredadores”.

Aparte de estas cactáceas, en la Mesa Redonda se pueden encontrar otros tipos plantas que dibujan el paisaje al momento de ir subiendo el cerro y que son alimento de animales como las liebres, conejos, venados e incluso jabalís de acuerdo con el testimonio de los habitantes El Paso de la Mesa.

Esto es lo que nos comparte, una mujer que vivió parte de su infancia a las faldas del cerro:

Haga de cuenta que yo vivía en la pura falda de la Mesa y cuando estaba chica subíamos a cada rato a la Mesa, agarraba uno de orilla a orilla, caminaba uno para un lado y ya se iba uno para el otro, vista para un lado y vista para el otro, veíamos las comunidades, a veces las tierras que están sembradas, muy bonito todo verde cuando llueve. […] Dicen que andan hasta venados, puercos, jabalís y serpientes y coyotes que no dejan a las señoras sus gallinas, y se escuchan en la noche”.

En década de los años 30 del siglo pasado en Los Altos de Jalisco ocurrió la Guerra Cristera, durante esos años la Mesa Redonda también fue parte de esa historia, pues en ella se llevaron a cabo varias batallas entre el gobierno y personajes como Jovita Valdovinos y Martín Díaz los cuales representaban y combatían por los intereses de la iglesia:

 

“Ya por el año de 1935, quien se hizo fuerte ahí fue Martin Díaz, uno de tantos cristeros, destacado como líder del movimiento, (quien participó) en la segunda cristiada, se levanta y logró reunir no mucha gente, no eran ni dos docenas de gente que andaban con él, pero fue tal el grado que digamos el ejército se viene a capturarlo a él y a su gente, logró treparse a la mesa redonda y desde allá les dio batería. Desde allá cometió digamos la obrada de escaparse él y su gente, ¿Cómo le hizo?, espero, porque el ejército traía una aeroplano que les aventaba bombas de arriba, pero más bien a veces caían en los soldados de ellos mismos, porque estos andaban metidos debajo de las piedras. Entonces Martin Díaz juntó la caballada, como hay un camino de trepada a la Mesa y ya preparados lo que hicieron fue aventar una caballada por un lado, la tropa al oír el tropel de los caballos, dijeron ‘ahí vienen’ órale… echaron unas balacera arriba, ahí vienen, se juntaron acá a recibirlos, mientras ellos se descolgaron por el otro lado, no atraparon a ninguno, un solo cristero fue muerto allá arriba y lo sepultaron en el borde de un tanquecito que hay allá arriba, así se escaparon”, relata el cronista colegiado, Ezequiel Hernández Lugo.

En los últimos años el cerro de la Mesa se ha venido utilizando como una especie de santuario en el cada mes se realizan celebraciones eucarísticas por parte de algunos  laguenses, así como de peregrinos procedentes de varios estados de la República, quienes hacen una parada en este lugar antes de seguir su procesión hacia el santuario de San Juan de los Lagos.

“La cuestión es que prácticamente ahí vivíamos porque antes había ganado allá arriba y teníamos que ir a ver, a cuidar, o a las tunas y todo eso. Y todavía desde entonces y hasta la fecha cada ocho días hay mucha gente allá arriba que vienen a conocer o ver cómo está.  Otra de las cosas que cada día 28 del mes hay una misa allá arriba. Esas (cruces) por ejemplo las han puesto los Sanjuaneros, cada peregrinación tiene su cruz allá arriba, las bajan, las pintan y las vuelven a subir”, comparte otro vecino de El Paso de la Mesa.

Además de su belleza natural, que puede ser apreciada desde distintas latitudes de Lagos de Moreno, otro distintivo que ha hecho famosa a la Mesa Redonda son las historias del imaginario colectivo, que cuentan los habitantes de las comunidades aledañas, quienes aseguran que por las noches se ven luces en el cielo que terminan por aterrizar en la superficie de la Mesa, o bien aquellas historias todavía contadas por los abuelos, que relatan que entre las paredes del cerro existen cuevas que albergan tesoros que si no son extraídos por completo condenan a los valientes que se decidan a intentar tomarlos.

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