Fotografía: Jean Marc Mojon - AFP
Jartum, Sudán.

Sudán inicia este domingo el periodo de transición hacia un gobierno civil con la esperada designación de los miembros del Consejo Soberano acordado en la víspera por los generales y los dirigentes de la protesta.

El sábado miles de personas abarrotaron las calles de la capital Jartum para festejar que los militares en el Gobierno y los líderes de las manifestaciones firmaron un acuerdo histórico, que inicia un proceso de transición impulsado por el Consejo Soberano, integrado por 11 miembros (seis civiles y cinco militares).

La ceremonia, a la que asistieron mandatarios internacionales, representa todo un acontecimiento político en Sudán, tras años de conflicto.

Numerosos países se congratularon por la firma de un acuerdo considerado el punto de partida de un “nuevo Sudán” que deje atrás el régimen de Omar al Bashir, quien detentó durante casi 30 años el poder con mano de hierro.

Sudán
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“Este acuerdo responde a las aspiraciones del pueblo sudanés, que pidió sin tregua un cambio y un futuro mejor”, escribió el secretario de Estado británico para África, Andrew Stephenson.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, prometió que Washington apoyará la elección “de un gobierno que proteja los derechos de todos los sudaneses y organice unas elecciones libres y equitativas”.

– Nuevas instituciones –

Tras el acto histórico del sábado, deberán superarse varias etapas antes de la convocatoria de elecciones, previstas para 2022.

La primera consistirá en la formación este domingo de un Consejo Soberano de Transición, dirigido primero por un general durante 21 meses y después por un civil en los 18 restantes.

La Alianza para la Libertad y el Cambio (ALC), movimiento impulsor de las protestas, designó el jueves a Abdalla Hamdok, un execonomista de la ONU, para el cargo de primer ministro. El Consejo Soberano debe ratificarlo el martes.

El nuevo gobierno está previsto que se forme el 28 de agosto, con 20 miembros como máximo, cuyo principal desafío será impulsar una economía en profunda crisis.

La firma del sábado culminó un acuerdo alcanzado a principios de agosto, que puso fin a cerca de ocho meses de protestas inéditas que provocaron la caída del presidente Omar al Bashir. Más de 250 personas murieron durante esta ola de manifestaciones.

– ¿Hasta cuándo durará la euforia? –

A pesar de la euforia que invadió el sábado las calles de Jartum, miembros de la ALC temen que perdure el conflicto.

Algunos opositores consideran que el acuerdo alcanzado a principios de agosto perjudicó a la causa revolucionaria.

Éstos critican la omnipresencia del general Mohamed Hamdan Daglo, número dos del Consejo Militar, que el sábado puso su firma en el acuerdo.

La oposición acusa a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un grupo paramilitar dirigido por Hamdan Daglo, de haber reprimido brutalmente varias manifestaciones.

También teme que Hamdan Daglo intente apropiarse del poder y secuestrar el proceso democrático.

El analista sudanés Abdel Latif Al Buni considera, sin embargo, que el principal riesgo inmediato para la transición son las divisiones que persisten en el seno del movimiento de contestación.

“Un espíritu de revancha contra el antiguo régimen resultaría peligroso”, advierte este analista, quien teme que “esto provoque enfrentamientos entre elementos del viejo régimen y los nuevos dirigentes”.

El juicio a Al Bashir, inculpado por corrupción, y también objeto de una orden de arresto internacional por parte de la Corte Penal Internacional (CPI), debía empezar el sábado pero quedó postergado a una fecha aún no determinada.