aranceles México Estados Unidos
Fotografía: ciudad y poder

Guadalajara, Jalisco.

Estados Unidos impuso aranceles al acero que importa de diferentes países del mundo. En la lista esta México, cuya industria de acero perderá 2 mil millones de dólares – 40 mil millones de pesos al tipo de cambio del día de hoy-, según la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (CANACERO).

Como respuesta, el Gobierno de México estableció cobrar impuestos a la carne de cerdo, el queso, los barcos y el whiski que importa desde Estados Unidos. Estos cobros que ambos países impusieron tienen el nombre de “aranceles”’ y conforman una “guerra comercial”, explicó el jefe del Departamento de Economía del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CIUCEA), Martín Romero Morett.

“Si un producto mexicano vale 100 dólares y el gobierno de Estados Unidos nos pone un arancel del 25%, nuestro producto se encarecerá: costará 125 dólares. Los consumidores estadounidenses lo tendrían que comprar más caro y los consumidores preferirían otros productos más baratos”, ejemplifica

#44Lab entrevistó a Romero Morett para conocer cuáles son los efectos de esta guerra de aranceles entre México y Estados Unidos y qué podría hacer nuestro país para que los mexicanos salgan bien librados.

– ¿Qué es una guerra comercial? –

Tú como país siempre quieres exportar más de lo que tú estás importando. Entonces, si tú importas más de lo que exportas, tratas de equilibrar tu balanza comercial, que tus exportaciones e importaciones sean iguales.

Donald Trump dice que tiene un déficit comercial con México y que el Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es perjudicial para los estadounidenses y por eso puso aranceles, en este caso, al acero. Cuando un producto mexicano llega más caro a Estados Unidos, los productores estadounidenses tendrían más posibilidades de vender por sus mejores costos.

Una guerra comercial es así: tú me cobras eso, yo te cobro esto. Es como un pleito de pareja en el que se empiezan a recriminar. Las guerras comerciales son muy peligrosas porque hay guerras comerciales que terminan en guerras militares.

– ¿Qué implica que Estados Unidos cobre aranceles al acero mexicano? –

La Secretaría de Economía está calculando el daño del arancel del acero que Estados Unidos le puso a nuestro acero en tres mil millones de dólares en un año. Los acereros mexicanos van a dejar de ganar esa cantidad. México ya no va a tener esas ventas hacia Estados Unidos, porque como ya se encareció el acero mexicano, ya no tiene clientes en Estados Unidos. Esto lo hace el gobierno de ese país para que sus productores locales generen ese acero. Este tipo de barreras impuestas hacen que los consumidores estadounidenses ya no los compren fuera.

– ¿Cuándo fue la última vez que México y Estados Unidos tuvieron una guerra comercial? –

Siempre ha habido fricciones comerciales. Por ejemplo, con el atún. Estados Unidos dejó de comprarle atún a México en 2007 porque acusó a México de que no seguíamos protocolos para pescar el atún y que junto con el atún matábamos a los delfines. México demandó a Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por esta situación.

El problema de estas guerras comerciales es que, por ejemplo, Estados Unidos bloqueó la entrada de atún mexicano, y como los mexicanos perdemos ese mercado y el litigio dura muchos años, nuestros pescadores se van a la quiebra. Cuando finalmente México gana el litigio –en 2017-, lo que dice la OMC es que ‘tienes el derecho de desquitarte, de imponer las sanciones que quieras al Gobierno de Estados Unidos’. Pero para cuando ocurre eso, puede ser que la industria pesquera mexicana ya esté acabada y la industria pesquera estadounidense ya floreció, se equipó se modernizó y se volvió más competitiva.

Lo que quiere Estados Unidos con las guerras comerciales es que su industria nacional genere empleos para sus ciudadanos.

– ¿Quién depende más de quien, los estadounidenses de México o los mexicanos de Estados Unidos? –

México de Estados Unidos, por supuesto. El 80% de las exportaciones mexicanas van a Estados Unidos.

– ¿En el mundo hay tal grado de dependencia de un país a otro, o la dependencia de México a los Estados Unidos es un caso especial? –

Lo más conveniente es que tú, como país, diversifiques tus acuerdos comerciales. Si tú sólo le exportas a Estados Unidos y un día tiene problemas con ellos, estás atrapado. Pero si tus exportaciones son diversificadas hacia Sudamérica, África, Europa, Asia, si tuvieras problemas con un país, podrías colocar tus exportaciones en otra región. Pero no es el caso de México.

Aquí, los empresarios mexicanos que exportan siempre están pensando en el mercado estadounidense. Además, muchas empresas exportadoras no son exactamente mexicanas, son extranjeras que producen aquí.

– ¿Siempre hemos sido tan dependientes de los Estados Unidos? –

No. Hasta los años ochenta, México tenía una economía protegida, es decir, que sus importaciones y exportaciones eran mínimas. Casi todo se producía y se consumía en el país, y se exportaban los excedentes.

Después de los ochentas cambió la política comercial. Se trataba de que toda la economía se dedicara a exportar, se fomentó mucho la exportación de todo lo que fuera posible, y como teníamos Tratado de Libre Comercio, también comenzamos a importar muchísimo. Ahora nuestro mercado interno es muy débil, compramos muchas cosas y somos muy dependientes de lo exterior.

Desafortunadamente, México renunció a este modelo de desarrollo en los ochentas. ¿Qué pasó? Con la firma del Tratado de Libre Comercio y otros tratados muchas empresas y cooperativas quebraron por todas las importaciones. Eso significó el empobrecimiento del país, incluso de las clases medias.

A quienes les fue bien con el nuevo modelo exportador fue a las grandes empresas que ya exportaban: CEMEX, Televisa, las cerveceras. El Gobierno de México no organizó a la industria nacional para convertirla en exportadora.

Después de muchos años, ahora Estados Unidos viene y nos dice: ‘¿te acuerdas que hay que organizar todo de acuerdo a la globalización? Pues ya no. Ahora es proteccionismo, ahora cada quien sus empresas y cada quien a producir en su país para su consumo’. Es como si te dejaran colgado de la brocha, eso es lo que está haciendo Estados Unidos con México.

Después de que tu industria local quebró y que nos enfocamos a las exportaciones, ¿ahora qué vamos a hacer?

– ¿Hacia dónde debe de ir la renegociación del TLC para que sea benéfica para México? –

En campaña, Donald Trump criticó al TLCAN. Dijo que era el peor tratado que se había firmado para Estados Unidos. Entonces, muchos obreros que han perdido sus empleos y su calidad de vida en Estados Unidos, vieron la esperanza de que el TLCAN y otros tratados se cerraran y las empresas estadounidenses regresen a producir a su país y ofrezcan empleo.

Donald Trump está en una situación de que, o gana o gana. Si Trump firma el TLCAN va a ser porque tendrá todas las ventajas que él quería, eso significa que México va a perder y que muchos de los procesos productivos que actualmente se producen en aquí y que ahora se van a producir en Estados Unidos.

¿Qué nos va a quedar? Nosotros vamos a seguir dependiendo de las importaciones de Estados Unidos sin tener la capacidad de producir. Trump ganará de las dos formas: si se firma el TLC como él quiere; y si no se firma el tratado como él quiere pues entonces no firma el Tratado y va a obligar a las empresas a que se regresen a Estados Unidos.

México tiene las de perder. ¿Por qué? Porque el Gobierno de México ha sido muy lento. Donald Trump estuvo anunciando su proteccionismo desde su campaña, o sea, desde hace dos años. México nunca tuvo un plan B.

– ¿Cómo contrarrestar los aranceles que le ha impuesto Estados Unidos al acero mexicano? –

En el maíz, frijol, soya, carne de cerdo, productos lácteos. Los estadounidenses necesitan vender ese tipo de productos a México. Allí es donde nosotros les podríamos pegar –imponiéndoles aranceles-, y lo que también podríamos hacer es volver a fomentar en México que se generen este tipo de productos.

El Gobierno de México nos ha hecho altamente dependientes del maíz estadounidense, y ser dependientes del maíz, base de la alimentación del mexicano. Esa es una de las mayores estupideces que ha cometido nuestro Gobierno, y es se firmó con el Tratado de Libre Comercio.

– ¿Cómo debe afrontar el próximo presidente de México esta guerra comercial con Estados Unidos? – 

El proteccionismo de Donald Trump es una oportunidad para que el Gobierno de México diseñe nuevamente una estrategia que le permita fortalecer la base productiva nacional que se ha deteriorado durante todos estos años de libre comercio. Es la oportunidad para que volvamos a fomentar la producción nacional de una serie de bienes, y de ser menos dependientes de las importaciones.

La protección económica de un país debe ser para fomentar la producción nacional, no para buscarte otro consumidor. Si México le bloquea productos a Estados Unidos no debe ser para buscar que nos provean otros países como Argentina o Brasil, sino para nosotros fomentar nuestra industria nacional.

Cristian Rodriguez

Cristian Rodriguez

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Guadalajara. Premio Jalisco de Periodismo 2016 y 2017, ambos en la categoría estudiantes.

Es reportero del sur de Jalisco.
Cristian Rodriguez

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