confinamiento parcial en Madrid
Fotografía: Miguel Riopa / AFP
Madrid, España.

El gobierno de izquierdas español presentó este martes un proyecto de presupuestos para 2021, nutrido por fondos europeos y alza de impuestos, para reimpulsar una economía muy dañada por el virus, que sigue causando estragos en el empleo.

El presupuesto moviliza un volumen de inversiones públicas “absolutamente excepcionales”, se trata del “más ambicioso de nuestra historia democrática”, afirmó el socialista Pedro Sánchez, que gobierna en coalición con el partido de izquierda radical Podemos.

El proyecto de presupuestos, que debe ser validado por el Congreso donde el gobierno está en minoria, busca remontar la peor recesión del mundo occidental en 2020, con una caída del 12,8% del Producto Interior Bruto según las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional.

La tasa de desempleo subió al 16,2% en el tercer trimestre, elevando el total de desempleados a 3,7 millones en un país con 47 millones de habitantes, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística publicadas este martes.

Ante esta situación, el gobierno apuesta por aumentar el gasto público en un 10%, auxiliado por 27 mil millones de euros procedentes del megaplan de reimpulso aprobado en julio por la Unión Europea.

España es uno de los principales beneficiarios del plan, con 140.000 millones de euros repartidos a partes iguales entre préstamos y ayudas directas.

Esto debe permitir aumentar un 10% el gasto social, incluyendo materias como el ingreso mínimo vital creado meses atrás pero con problemas de implantación por la falta de efectivos de una administración desbordada por las demandas

– 3 mil millones más en sanidad –

El proyecto también contempla un aumento salarial a los funcionarios y del 0,9% de parte de las pensiones en 2021. Los sindicatos denunciaron el anuncio como insuficiente para cubrir “las necesidades estructurales evidenciadas por la pandemia”, apuntó el principal sindicato funcionarial CSIF.

En las cuentas destaca el aumento del 151% de la partida sanitaria, justo el día en que los médicos iniciaron la primera huelga nacional en 25 años para reclamar un mayor reconocimiento a su labor tras medio año de pandemia.

El sector recibirá 3 mil millones de euros suplementarios, de los que 2.400 procederán de fondos europeos y servirán para comprar vacunas y reforzar la red de atención primaria.

Además, se pretende aumentar el gasto en educación (70%), investigación (80%), inversión en infraestructuras (115%) y cultura (25%).

“Inauguramos una nueva época en la política económica en España, que deja atrás definitivamente la etapa neoliberal de la austeridad y de los recortes”, dijo el líder de Podemos Pablo Iglesias, vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales del gobierno.

– Subidas de impuestos –

Para sufragar el enorme aumento del gasto público, el gobierno propone subir impuestos a grandes sociedades, a las rentas más elevadas (más de 300.000 euros anuales por rentas del trabajo) y a fortunas con patrimonios superiores a 10 millones de euros (11,8 millones de dólares).

También contempla un aumento del IVA sobre bebidas azucaradas, un nuevo impuesto sobre el plástico y la entrada en vigor de una tasa sobre las transacciones financieras y la llamada tasa Google para los gigantes digitales.

“Somos el único gran país de la eurozona que se aleja de la estrategia de rebaja fiscal. El resultado: menos empresas y menos empleo”, tuiteó el Círculo de Empresarios, uno de los principales grupos de presión empresariales.

El esfuerzo para sostener una economía muy castigada por la crisis sanitaria ha dejado maltrechas las finanzas públicas.

El 30 de junio, el déficit público era del 6,46% del PIB y debe subir hasta el 11,3% a final de año, según el gobierno. La deuda pública supera el 110%, el nivel más alto de la historia reciente.

A finales de septiembre, el ejecutivo anunció el abandono en 2020 y 2021 de las reglas de disciplina presupuestaria debido al impacto del covid en las finanzas públicas.

La inestabilidad política de los últimos años, con dos elecciones y un cambio de gobierno, han hecho que España todavía funcione con los presupuestos de 2018, elaborados por el anterior ejecutivo conservador.

El gobierno de Sánchez está en minoría en el Congreso y deberá buscar heterogéneos apoyos de pequeñas formaciones para tirar adelante sus cuentas.