Las bocas del tormento Parte III: Percances que cobran factura

Mientras las autoridades no mejoren su modelo de seguridad, el robo hormiga de tapas será difícil de controlar, pero no solo pierden ellos, también el peatón, el ciclista y el automovilista.



Guadalajara, Jalisco.

Es una realidad que mientras las autoridades municipales y estatales no mejoren su modelo de seguridad, el robo hormiga de tapas de metal y bocas de tormenta será difícil de controlar. Pero no solo pierden ellos, también el peatón, el ciclista y el automovilista sufren en sus bolsillos debido a estos desperfectos.

Caer en un hoyo por falta de tapas o alcantarillas puede ocasionar un accidente donde las víctimas sufran raspaduras, fracturas o incluso la muerte.

Sí, escuchaste bien, pues en 2022 un adulto mayor que iba en bicicleta se cayó en una alcantarilla y, al tratar de sacar la llanta, un camión de transporte de personal lo impactó y lo mató.

Hechos como estos han provocado la indignación de colectivos como GDL en Bici y Bicicleta Blanca, entre otros, que exigen no sólo reponer este mobiliario urbano, sino que se cambien los materiales para que no representen un riesgo a las personas que utilizan la bicicleta como medio de transporte.

Las bocas del tormentoParte III: Percances que cobran factura

Fotografía: Ignacio Pérez Vega

Yeriel Salcedo, integrante de GDL en Bici, lamenta que las autoridades y empresas privadas no busquen una solución para evitar el robo de estas piezas de metal y que su única salida sea asegurarlas con soleras, mismas que eventualmente se convertirán en un nuevo riesgo.

Ahora bien: los ciclistas no son los únicos que enfrentan este problema. Los hoyos en el pavimento por falta de tapas o rejillas son el dolor de cabeza de miles de automovilistas porque, además, de los baches, los registros abiertos son la segunda causa de averías.

Jaime Aldrete, representante de la Coordinadora Jalisciense de Asuntos Ambientales y Derechos Humanos, de oficio mecánico, indica que caer con un automóvil en estos hoyos cuesta, y que dependiendo del daño y del modelo del vehículo es el dinero que se necesitará para repararlo.

Los peatones son quizá los más expuestos a caer en registros abiertos o sin mantenimiento.

Esto, combinado con la falta de otros servicios como iluminación o desperfectos en el suelo, aumentan la posibilidad de caer y lesionarte. Y dependiendo de la zona que te golpeaste, es lo que tendrás que invertir o hasta dejar de trabajar por la gravedad de la herida.

Las bocas del tormentoParte III: Percances que cobran factura

Fotografía: Isaura López Villalobos.

  • Y por si esto fuera poco, el que caigas en ellas legalmente no es un riesgo de trabajo, por lo que la incapacidad no cubriría tu sueldo íntegro.

Y sí: si no estás asegurado, ten por seguro que vas a gastar en serio.

Por ejemplo, en esta clínica de oferta popular, sacar una radiografía, pagar la consulta, medicamentos y terapia, te puede salir entre 950 y dos mil pesos. Y eso sin contar la terapia (500 pesos) y las sesiones que requieras de ésta. 

Ahora que has escuchado cuánto tendrías que invertir por caer en estos hoyos donde antes había tapas o rejillas, también es importante que conozcas cómo los municipios, el Gobierno estatal y el federal deben hacerse responsables y cubrir la llamada responsabilidad patrimonial.

Pero esto se lo presento en nuestra última entrega de este trabajo especial.

Investigación de Pablo Toledo e Isaack de Loza.