Por Roberto Castelán López

dos hemos sido testigos de un espectáculo único en la naturaleza; las grandes parvadas de pájaros que cubren el cielo. Lo que en Reino Unido son los estorninos, en América son los tordos. En la región de Lagos de Moreno y sus alrededores, y de hecho en todo México, predomina la especie Molotrhus aenus, conocida comúnmente como tordo ojo rojo.

Sus conglomerados aéreos pueden llegar a las cinco centenas de individuos y han sido motivo de diversos estudios ya que desafían cualquier modelo matemático. Anne Goodenough, ornitóloga de la Universidad de Gloucestershire, propone que estas formaciones son una estrategia de defensa contra el ataque de aves acipitriformes, basándose en los siguientes puntos:

Tordo ojo rojo, fotografía recuperada de www.audubon.org
  • Las parvadas más grandes se observan al crepúsculo, que es cuando cazan las rapaces.
  • Existe convergencia de estos comportamientos por parte de algunos grupos de quirópteros que sufren depredación de aves carnívoras.
  • El movimiento ondulatorio serviría para despistar al depredador cada que se precipite contra la parvada.

 Es importante aclarar que no siempre que se vea una parvada de tordos están siendo asediados por un depredador, ya que también propone la investigadora que el estar agrupados les puede ayudar a estar abrigados.

El macho adulto posee los ojos rojos y un pico oscuro, su cuerpo es aparentemente negro, pero posee las alas y cola de un azul iridiscente. En época reproductiva se abulta su cuello. La hembra también tiene los ojos rojos, pero de cabeza, garganta, pecho y vientre café claro. La espalda y la cola por su parte son café grisáceo.

Fotografía de Kevin T. Karlson, recuperada de www.audubon.org

Es un ave de dieta muy variada, su alimento principal son los granos y las semillas, pero también puede alimentarse de insectos y residuos de origen antropogénico. De hecho, se ha observado en los últimos años una preferencia por parte de la especie a estar cerca de comunidades rurales y urbanas siendo muy común en parques, rancherías y presas.

Durante la época reproductiva se puede ver a los machos cortejando a la hembra esponjando las plumas de la nuca.

Es un ave que parasita en nidos por así decirlo, característica del grupo de los tordos. Sus principales víctimas en esta región son los paseriformes del género mimus, entre los que está incluido el pájaro de cuatrocientas voces.

Su estrategia es la siguiente: primero identifica al ave desde que está construyendo su nido y se prepara para la ovopositación. Después, mientras el ave dueña del nido salió a buscar alimento, deposita un solo huevo entre los originales. La razón por la que elige a los mímidos como sus víctimas es porque sus nidos son angostos con los huevos muy pegados entre sí, de modo que, si los padres tratan de remover el huevo intruso, podrían tirar los suyos. Sin embargo, es muy difícil que identifiquen el huevo extra, así que lo incuban y protegen como si fuera suyo. Se han registrado casos en los que el tordo golpea, a veces hasta perforar los huevos que estaban en el nido, para que no eclosionen y los cenzontles presten mayor atención a su hijo parásito.