Por Tatiana Sánchez

¿Quién fue José Pérez Moreno?

“Al volver a la vieja casa y mirarme en el espejo de la polvosa sala, sobre cuyo cristal azulenco se apaga la luz como si tan sólo reflejara un algo nebuloso e impreciso, no pude menos que advertir que tras de mí nada quedaba de aquel tiempo en que el espejo sonreía a una cara de niño”. (Fragmento de El tercer canto del gallo).

Así es como inicia la novela El tercer canto del Gallo, del escritor, periodista y poeta laguense, José Pérez Moreno, quien nació el 20 de enero de 1900.

Hijo del maestro Mariano Pérez Oropeza y de Elvira Moreno Muñoz, comenzó sus estudios en el Liceo del Padre Guerra para mudarse en 1913 a la Ciudad de México y así continuar sus estudios en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Escuela Superior de Comercio.

De acuerdo con el cronista, Ezequiel Hernández Lugo, Pérez Moreno destacó en el periodismo durante la época de la Revolución Mexicana, llegando incluso a ser corresponsal de Álvaro Obregón:

José Pérez Moreno fue un periodista que muy joven se va a México. El padre de él era maestro pero sobre todo llevaba los libros en algunas haciendas. Eran tres hermanos, uno entró al ejército y formó parte de la escolta que siempre acompañaba a Madero. El de en medio se metió a trabajar al ferrocarril, fue maquinista pero en la época de la Revolución. Y él, el más joven, se va a México también y se mete al periodismo, se metió a la revolución y llegó a ser el corresponsal de Álvaro Obregón. […] Pues, ya triunfa Álvaro Obregón y él llega a la presidencia y cada quien tomó su rumbo… eso lo llevó a ocupar diferentes puestos en el gobierno y todo eso, pero nunca dejó la escritura.”

Como periodista, trabajó para los periódicos El Pueblo, El Demócrata, El Sol y El Universal. De su obra literaria destacan dos composiciones: Madrigal y Confidencia, poema en el que narra las penurias de un amante que no se atreve a declarar su amor. Ambos poemas están incluidos en la Antología de Poetas Laguenses, compilada por José de Jesús Torres.

CONFIDENCIA

¡ADIOS!…-pero jamás la confidencia

pudo concluir al oprimir su mano.

¡Adiós, Adiós!…- y se agitaba en vano

un anhelo doliente de elocuencia…

 

Y grácil, misteriosa y enlutada,

se alejó como aroma de la tarde;

mientras quedó en el ánimo cobarde

el dolor de no haberle dicho nada…

 

Y si decirle que la adoro en vano

es enervante y tímido embeleso,

callaré, y en el hueco de su mano

dejaré soló imaginario beso…

 

El tercer canto del gallo

Como Mariano Azuela, José Pérez Moreno vivió y escribió sobre la Revolución, retratada en su novela El tercer canto del gallo, una visión dual de la misma, en la que incluye voces tanto de la clase oprimida como de los antiguos hacendados. Obra que le mereció el premio Ciudad de México en el año 1956. Para Hernández Lugo, tanto la novela de Pérez Moreno, como la de Azuela, deberían tener la misma importancia en la historia de Lagos de Moreno; sin embargo, vicisitudes de la historia han marginado al primero.

“José Pérez Moreno, por sus andanzas en la Revolución, escribió también otro libro de la revolución mexicana que para mí se me hace tan equitativa, tan buena como la de Los de Abajo… desgraciadamente nunca la dieron a conocer hasta muy tardíamente. […] José Pérez Moreno maneja la Revolución, me imagino yo, aunque lo pinta digamos como Mariano Azuela, lo hace con experiencias vividas por ambos escritores, cada uno diferente. José Pérez Moreno fue hasta a veces actor en algunos de esos detalles porque maneja él en su novela familias de pro, y los no tan de pro, o sea unos y otros, en su novela una trama bonita donde al último se imponen los triunfadores de la revolución”.

En palabras del cronista, es el lenguaje llano y entendible lo que domina en las obras de José Pérez Moreno, cualidad que permite a cualquiera que desee leerlo un disfrute de relatos llenos de realismo y detallados paisajes de la vida cotidiana en la provincia de principios del siglo XX.

Hay que decir, a pesar de contar con una prolífica producción periodística y destacada creación literaria, José Pérez Moreno murió sin ser reconocido a la par de otros ilustres laguenses, el 18 de septiembre del año 1985 en la Ciudad de México, sin sospechar siquiera que al día siguiente la ciudad vibraría en sus entrañas.