Por Luz Atilano

Una de las grandes generaciones de la literatura hispanoamericana es la conocida como El Boom Latinoamericano (de los años 60), que entre otros albergó a grandes escritores como Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes; pero en el que, como en gran parte de la historia de la literatura hasta la segunda mitad del siglo XX, no se hicieron notar los nombres de mujeres escritoras.

Tema que ocupó al doctor Marco Aurelio Larios, escritor e investigador de literatura en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara, en su conferencia Estética literaria de las mujeres escritoras del post boom, impartida el día de ayer en el marco del II Encuentro de Literatura Hispanoamericana del Centro Universitario de los Lagos (UdeG).

Partiendo de esta dificultad histórica a la que mujeres se han enfrentado prácticamente desde siempre en el mundo de la literatura, el doctor compartió ante un público de en su mayoría estudiantes de la Licenciatura en Humanidades su extenso análisis sobre la literatura escrita por mujeres en el periodo del post boom, un movimiento literario en el que predominaron las mujeres.

“Pero luego aparecen los años 80: Isabel Allende, Ángeles Mastreta, Laura Esquivel, la chilena Marcela Serrano, la colombiana Laura Restrepo, la nicaragüense Gioconda Belli… esta generación que aparece en los años 80 y a principios de los 90 es lo que los críticos le llaman la generación del post boom y en esta generación del post boom son las mujeres las que cobran la importancia literaria y vuelven a reacomodar lo que las había excluido en las décadas de los 60 y los 70, la generación del boom. Ahora en el post boom son ellas las que dominan la escena”.

El doctor compartió sus impresiones desde su análisis a tres libros de estudios sobre literatura escrita por mujeres (entre ellos el de la escritora Fabián Bradú, Señas particulares, escritora), evitando en todo momento la caída en los prejuicios de siempre: es decir, afirmaciones que definen como ‘literatura femenina’, todo lo referente a textos sensibles o sobre temas de amor. Prejuicios que de acuerdo con el doctor Larios, incluso fueron compartidos por escritores como Carlos Fuentes y que este grupo de escritoras decidió combatir:

“Para el escritor mexicano ninguna escritora hispanoamericana podía entrar en su grupo de los grandes escritores. Ninguna había sabido nombrar los problemas de Hispanoamérica, ni ver sus necedades urgentes… a las mujeres simplemente no les gustaba hablar de asuntos de hombres, como son la política, el poder y el sexo fuerte… para ellas no había más que historias de amor o asuntos de intimidades. Quizá por esa razón que pudiera haber muchas más, al saberse excluidas de antologías e historias literarias las mismas escritoras y estudiosas de la literatura de mujeres, comenzaron a  producir sus propias antologías, sus propias críticas literarias, para desde un extremo de las humanidades hacer presencia en un ámbito que parecía no querer verlas”.

A manera de conclusión el ponente indicó que las particulares características literarias de escritoras hispanoamericanas, en la medida en que surgieron de un arrebato literario para abrirse paso, lograron la creación de una estética única motivada por circunstancias de tiempo, espacio, deseos, motivos, memorias y venganzas… así como afirmaciones, que las introdujeron en la literatura universal.