Jamaica en busca de la granja del cannabis perdido

Amante de la marihuana, aunque no la fuma sino que la consume por vaporización o aromaterapia, se propuso hacer renacer la variedad landrace y reproducirla en su laboratorio

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Kingston, Jamaica.

¿Un soberbio porro fumado por los rastas y el propio Bob Marley en los años 1970? El sueño de todo amante de la marihuana que se respete está por (re)hacerse realidad gracias al talento de un horticultor y científico en Jamaica.

Entre mangos y lichis, el doctor Machel Emanuel presenta decenas de metros cuadrados de plantas de cannabis, cultivadas al aire libre, en invernaderos o en su laboratorio del jardín botánico del departamento de biología de la universidad de las Indias occidentales de Kingston.

Su especialidad es el cannabis landrace (autóctono); aquel que nacía naturalmente en Jamaica antes de desaparecer por la acción del hombre.

“En los años 1950, 60 y 70 Jamaica era conocida por sus variedades cultivadas de landrace”, explica a la AFP este doctor rasta.

Es una planta adaptada a su ambiente y “con características bastante únicas, en su flor, su aroma, su gusto y hasta en la euforia” que provoca en quien lo consume, describe.

Bob Marley, Peter Tosh y Bunny Wailer, fundadores de la histórica banda de reggae The Wailers, consumían esta variedad más suave que el cannabis moderno creado artificialmente, debido a que su THC era menor, asegura Emanuel en el calmo y apacible ambiente de su pequeño jardín tropical.

Pero en los años 1980, debido al combate a la droga emprendido por Estados Unidos, esta planta fácilmente visible debido a su gran tamaño fue destruida y su cultivo se abandonó.

Progresivamente fue reemplazada por plantas híbridas mas disimulables.

– Interviene el doctor –

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Luego pasó a intervenir el doctor Emanuel. Este dominiqués de 35 años cultiva cannabis desde 2001 y se instaló en Jamaica para estudiar en 2007. Su especialidad es la horticultura y la adaptación de las plantas al clima.

Amante de la marihuana, aunque no la fuma sino que la consume por vaporización o aromaterapia, se propuso hacer renacer la variedad landrace y reproducirla en su laboratorio en donde sobresalen fotos del emperador etíope Haile Selassie a quien los rastas veneran casi como a un mesías.

La tarea no fue fácil.

Semillas de landrace fueron esparcidas en los cuatro rincones del Caribe durante años. Su búsqueda lo llevó a Guadalupe, Trinidad y Dominica hasta legar a rastas que vivían en el campo y tenían restos de esas plantas.

Recuerda especialmente haber encontrado en una montaña a un hombre “que llevaba 40 años sin ningún contacto con la civilización. Me llevó seis horas llegar hasta él”, dice. Y volvió con el precioso sésamo.

– Plan de marketing –

cannabis Jamaica
Fotografía: Angela Weiss – AFP

Su tarea no es solo por amor a la horticultura sino que está acompañada de un plan de marketing.

Emanuel apunta hacia una hierba “pura” y vieja consumida por Bob Marley, referencia absoluta de la marihuana. Busca seducir a quienes la fuman en los países o regiones en la que está legalizada, tanto en Canadá como en partes de Estados Unidos.

“Hay un interés nostálgico que podría ser añadido gracias al marketing”, dice el biólogo. “La reputación de Jamaica se basa en estas plantas”, añade.

“Se podría tener un producto único basado en un lugar geográfico, como la champaña en Francia, para vender el cannabis jamaiquino”, observa.

Ahora espera que empresas y particulares queden seducidos y toquen a su puerta, afirma.

Pero Emanuel es prudente, especialmente debido a los derechos de propiedad intelectual.

“¿Cómo serán recompensados la universidad (que financia sus estudios) o los agricultores que han preservado los granos?”, se pregunta.

En adecuación con la ideología rastafari, su apuesta es al comercio equitativo.

“El consumidor está dispuesto a comprar lo que respete una moral, una ética y un proceso de cultivo, biológico o vegetariano” que privilegie las “connotaciones naturales” de los productos.

Además “podría ser más económico cultivar las plantas” en su hábitat natural, en el que son “más resistentes y crecen más fácilmente”.

“La alegría no se compra”, dice. “Pero se puede comprar la hierba”, añade.