niños migrantes
fotografía referencial: Mario Tama - AFP
Boston, Estados Unidos.

Los trabajadores de la distribuidora de muebles estadounidense Wayfair se declararon el miércoles en huelga para exigir a la empresa que deje de vender camas destinadas a los refugios de menores migrantes indocumentados de Texas.

En medio de un intenso debate en Estados Unidos sobre las condiciones de detención de estos niños, los empleados de la sede de Wayfair en Boston, en el noreste del país, convocaron un paro por la firma de un contrato entre la empresa y la administración del presidente Donald Trump por valor de 200 mil dólares para suministrar camas para estos refugios.

Los trabajadores se manifestaron con pancartas en las que podía leerse “Una prisión con una cama sigue siendo una prisión” o “Solidaridad con las familias migrantes”.

“Cuando sabes lo que está ocurriendo en la frontera sur, pensar que Wayfair podría beneficiarse es aterrador”, dijo a la prensa Elizabeth Good, una de las organizadoras del movimiento.

La semana pasada, 500 trabajadores firmaron un documento en el que pedían a Wayfair, especializada en la venta de muebles en línea, “no volverse cómplice de las acciones inhumanas del gobierno”.

La compañía, que elogió el “compromiso” de sus trabajadores, dijo que tenía que cumplir con todos los pedidos y respetar “la diversidad de opiniones”.

Según la prensa local, Steve Conine, uno de los cofundadores de Wayfair, aseguró a sus empleados estar en contra de los centros de detención durante una reunión el martes. Pero “no somos una entidad política”, les matizó, según las declaraciones recogidas por el Boston Globe.

Estados Unidos registra llegadas masivas de migrantes de América Central a su frontera sur. En mayo, 144 mil ersonas fueron arrestadas o expulsadas, entre ellos 12 mil menores no acompañados.

Ante esta afluencia, los refugios se ven desbordados. Al final de la semana pasada, un grupo de defensores de los derechos de los migrantes y abogados denunciaron las condiciones en las que viven los niños retenidos en un centro de Texas, donde no tenían ducha ni cama.