Deforestación de la Amazonía brasileña bate récord en enero
Fotogafía: AFP
Río de Janeiro, Brasil.

El grupo brasileño JBS, mayor procesador mundial de carne, anunció el miércoles un plan para garantizar que su ganado no proceda de regiones deforestadas, tras ser acusado de aprovisionarse ilegalmente en zonas amazónicas.

“En JBS hemos asumido el compromiso de realizar las transformaciones necesarias en nuestra cadena de valor”, dijo el presidente ejecutivo de la firma, Gilberto Tomazoni, en una conferencia de prensa virtual.

“Pero queremos ir más allá de esta obligación. Queremos ser agentes de cambio, invirtiendo y apoyando iniciativas con un alto impacto positivo en el bioma amazónico y en sus habitantes, pues sabemos de la importancia de la selva en la cuestión del cambio climático”, agregó.

JBS ha sido acusada en varias ocasiones de “lavado de ganado”, una práctica que consiste en transferir reses de una hacienda con litigios ambientales en la Amazonía a otra autorizada a exportar.

La firma asegura que cumple con todos los requisitos en lo que atañe a su abastecimiento directo, pero admite que no tiene aún control total sobre proveedores que se abastecen en otras propiedades.

El proyecto presentado este miércoles, “Juntos por la Amazonía”, se centra en la creación de una “plataforma verde” que desde fines de 2025 integrará a todos los proveedores de JBS, con las informaciones requeridas sobre las reses que encaminan.

JBS, que exporta carne a todos los continentes, prometió que esa información será pública.

Brasil enfrenta una presión creciente, incluso de inversores internacionales y de grandes socios comerciales, para frenar el avance de la deforestación.

En 2019, la deforestación de la selva amazónica brasileña tuvo un aumento anual de 85,3%, totalizando 10 mil 123 km2, una superficie equivalente a la de Líbano.

La deforestación amazónica incrementa las resistencias de varios países europeos a ratificar el acuerdo comercial firmado el año pasado entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, un bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

En junio, fondos de inversión que manejan un total de 4 billones de dólares pidieron al presidente Jair Bolsonaro que cambie su política ambiental, favorable a la apertura de reservas naturales y de territorios indígenas a la explotación minera y agropecuaria.

Uno de esos fondos, el nórdico Nordea Asset Management, anunció en julio el retiro de sus activos financieros de JBS, tras una nueva denuncia contra el grupo por “triangulación de ganado”.