vacuna contra el coronavirus
Fotografía: EFE/EPA/ERIK S. LESSER
Washington, Estados Unidos.

Estados Unidos inició este lunes las pruebas en humanos de una vacuna contra el coronavirus, mientras las autoridades advertían de que el país llegó al “punto de inflexión de una crisis que podría durar hasta agosto” y pedían quedarse en casa todo lo posible para aplanar la curva de contagios.

Cinco estados, entre ellos Nueva York, anunciaron medidas estrictas para restringir el movimiento de sus ciudadanos ante el crecimiento exponencial del número de casos, que según las cifras oficiales asciende a tres mil 487 en todo Estados Unidos, con al menos 68 muertes relacionadas con la enfermedad.

La primera prueba en humanos de la vacuna

En un centro de investigación en Seattle (Washington) las autoridades sanitarias de EEUU administraron este lunes por primera vez a un humano la vacuna conocida como RNA-1273, desarrollada específicamente para hacer frente a este brote de coronavirus.

“La fase 1 de la prueba clínica para evaluar una vacuna en investigación diseñada frente a la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) ha empezado”, anunciaron en un comunicado los Institutos Nacionales de Salud (NIH, en inglés) de EE.UU.

La vacuna se administrará en esta primera fase a un total de 45 voluntarios, todos ellos adultos sanos de entre 18 y 55 años de edad, que participarán a lo largo de seis semanas en el experimento, destinado a evaluar diferentes dosis del producto para comprobar su seguridad.

Según el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de EEUU (NIAID), que forma parte de los NIH y ha desarrollado la vacuna junto a la compañía de biotecnología Moderna, el proyecto de inoculación frente al coronavirus ha tenido resultados prometedores en modelos animales.

Aunque el estudio ha avanzado a una “velocidad récord”, en palabras del director del NIAID, Anthony Fauci, ese mismo funcionario dijo la semana pasada que no espera que haya una vacuna disponible para el uso público hasta dentro de 12 ó 18 meses.

Otros laboratorios del país y de todo el mundo están tratando de desarrollar una vacuna contra el nuevo coronavirus, partiendo de diferentes enfoques. En el caso de la inoculación probada por el NIAID, se ha desarrollado gracias a estudios previos sobre los coronavirus que ocasionaron las epidemias de SARS y MERS.

Un punto de inflexión en EEUU

Sin embargo, el director general de salud pública del Gobierno de EEUU, Jerome Adams, advirtió de que, incluso si se desarrolla rápidamente, la vacuna “no va a salvarnos en esta primera ronda” y solo será de ayuda “si el coronavirus vuelve el año que viene, o la próxima temporada”, por lo que hay que tomar otras medidas.

“Estamos en un punto de inflexión crucial en este país. Estamos donde estaba Italia hace dos semanas. Si miramos las proyecciones, hay muchas posibilidades de que podamos ser como Italia”, alertó Adams en declaraciones a la cadena Fox News.

Hace dos semanas, había unos mil 700 casos y 34 muertes por coronavirus en Italia; mientras que este lunes, el país europeo alcanzó los 27 mil 980 contagios y 2 mil 158 fallecidos en total.

En Estados Unidos, cuya población es más del quíntuple de la de Italia, las proyecciones apuntan a que el 70 % de los ciudadanos podría contagiarse y el número de muertos podría superar el millón si no se toman medidas para aplanar la curva de contagios.

Después de varias semanas de minimizar el problema, el presidente de EEUU, Donald Trump, protagonizó este lunes la que quizá fuera su comparecencia más sobria hasta hora, en la que subrayó la responsabilidad colectiva ante el coronavirus y reconoció que la crisis es grave e incluso “podría” provocar una recesión.

“El momento en el que esto se disipe podría ser julio, podría ser agosto, o podría ser más tarde”, advirtió Trump.

El mandatario dijo que por ahora no se está planteando imponer un “toque de queda nacional” que fuerce a los estadounidenses a un confinamiento obligatorio, aunque podría hacerlo más adelante.

Sin embargo, anunció nuevas recomendaciones de su Gobierno para hacer frente a la pandemia durante los próximos quince días, que incluyen trabajar desde casa y dar clases a los niños también en casa cuando sea posible.

Además, el Gobierno aconseja “congregarse en grupos de diez o más personas, evitar viajes no imprescindibles” y “evitar comer y beber en bares, restaurantes y zonas de comidas”, explicó Trump.

Una decena de estados del país han impuesto ya medidas estrictas como el cierre obligado de gimnasios, cines, bares o restaurantes; mientras cada vez más estadounidenses se confinan voluntariamente en sus hogares para pasar una crisis sin fin a la vista.

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