sobreviviente incendio ABC
Fotografía: EFE

Hermosillo, Sonora.

La niña Danna Paola ha pasado por 20 cirugías desde el incendio del 5 de junio de 2009 en la guardería ABC que le dejó quemaduras en el 50% del cuerpo y diez años después el mayor anhelo de su familia es que tenga una vida normal.

“Confío en Dios que Danna tenga una profesión y pueda trabajar, que sea una persona normal, casada, que tenga una familia”, comenta su madre, Marisol Montaño, sobre los tratamientos médicos a su hija, que tenía dos años el día del incendio.

La guardería ABC, subrogada por particulares al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), fue alcanzada por el fuego que estalló en una bodega que la Secretaria de Hacienda tenía en Hermosillo.

Las llamas que se propagaron de la bodega a la guardería ABC causaron la muerte a 49 bebés, 25 niñas y 24 niños, y heridas a un centenar de personas más, casi todos menores de tres años, en un incendio del que a la fecha no hay responsables.

“Danna Paola lleva 20 cirugías y seguirán hasta los 21 años, nunca se le van a quitar las cicatrices”, apunta Marisol, que perdió su empleo por cuidar a su hija. “No sé si a ella la van a estar esperando cuando tenga que viajar por una cirugía de cuatro o cinco meses”, apostilla.

Marisol Montaño ha tenido que aprender terapia, psicología, enfermería, nutrición y toda profesión que su hija requiera para sanar las heridas físicas y emocionales, su esperanza es que cuando sea adulta encuentre personas que comprendan y sean sensibles a lo que su hija requiere para desarrollar su vida con normalidad.

A sus 12 años de edad, Danna Paola relata las visitas que le hacen en su casa los médicos del Hospital Shriners para niños quemados en Sacramento, California.

“Es como un hospital que viene en marzo a revisar y nos dicen si necesitamos ir o no, a veces no es buena noticia ir. Yo pienso que voy bien porque la última vez que vinieron en marzo dijeron que no necesitaba ir este año, así que estaré más tranquila. Allá lo que hacen es chequearme y ver cómo van las operaciones que me han hecho y ver en dónde van hacerme las operaciones ahora”, recordó.

Las secuelas del incendio de la Guardería ABC no solamente interrumpieron la vida de 49 bebés y el desarrollo de 70 menores de edad; también truncaron los anhelos de los padres que han visto frustrada su profesión con consecuencias en su salud.

“No solo mataron a nuestro hijo, mataron también y afectaron nuestros proyectos de vida a nivel familiar y profesional, fue difícil seguir con mi carrera”, aseguró José Francisco García Quintana, padre de Andrés Alonso de tres años y cinco meses, quien falleció en el incendio.

Y es que la tragedia fue tan grande que tras 10 años los padres aún la recuerdan y padecen, como el matrimonio de Ofelia Vázquez y Germán León, que presentan estrés postraumático tras la muerte en el incendio de su único hijo, Germán Paúl.

“Yo no lo recuerdo que haya muerto quemado, pero pues en su acta de defunción decía que tenía el 80 % de su cuerpo quemadito y lo que me dijo el doctor en ese entonces es que tenía aún más daño interno por todo lo que había respirado, lo caliente que había respirado, no tenía posibilidades de sobrevivir”, relató Ofelia Vázquez.

Hasta el incendio, Germán León era un padre alegre, un hombre pleno que además de su profesión se dedicaba a ser DJ en bares y discotecas, pero ahora en cuanto recuerda a su hijo, quien murió quemado y asfixiado, se quiebra inmediatamente y llora sin consuelo.

“Entendí yo que él quería como que lo recordara por las cosas alegres, que no pensara en cómo lo vi, ahí donde lo tenían, cuando lo estaban atendiendo en el seguro, también me imaginaba como podía ser la guardería al momento del incendio, de seguro me gritaba, pidiendo ayuda y yo ni me enteraba”, declaró.

Ante la falta de justicia en el caso, el mayor consuelo de los padres es luchar contra la impunidad para que nunca vuelva a ocurrir una tragedia como la del 5 de junio de 2009.

La impunidad en el caso, ya que nadie ha sido encarcelado por el incendio, tampoco ha dejado sanar las heridas en los padres de las víctimas, quienes han perdido la esperanza de lograr la justicia.

“No podemos ser apáticos después de que te sucedió una tragedia como esta, no puedes ser apático al tema de la justicia en general y lo que nosotros nos toca es luchar, luchar por impulsar leyes porque cambie”, dice Julia, mamá de la bebé Fátima Sofía, muerta en el incendio.