Reportaje sobre Enrique Alfaro
Fotografía: Stephan Röhl - Wikimedia Commons
Guadalajara, Jalisco.

La periodista Anabel Hernández, autora del reportaje que habla de la investigación que sigue el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre Enrique Alfaro Ramírez, virtual gobernador electo de Jalisco, señala que el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) se excedió en pedir que el sitio Aristegui Noticias eliminara la publicación del trabajo periodístico.

La autora de otros textos como “La Familia Presidencial” y “Los señores del narco”, cuenta que por tres meses realizó el trabajo que publicó en las vísperas de la jornada electoral. Incluso, que viajó a Guadalajara para poder entrevistar al entonces candidato. Su “timing”, dice, no tiene que ver con la propaganda electoral. “Yo decidí que la gente tenía derecho a saber la existencia de estos dos documentos”, concluye.

En #44LAB entrevistamos a la autora del texto “Enrique Alfaro, bajo investigación de EU por presuntos vínculos con el narcotráfico”.

– Esta investigación que se publica en Aristegui Noticias, ¿cómo nace?

Esta investigación tiene como antecedente, en 2015, poco después de la fuga de Joaquín Guzmán Loera, un artículo que publiqué en la revista Proceso. Ahí hablo de un amplio informe que tengo en mi poder, un informe de la Secretaría de la Marina que habla de las redes de lavado de dinero y complicidad que tenía el Cártel de Sinaloa.

Habla de la familia del Chapo Guzmán, habla de la célula de Ismael el Mayo Zambada, y uno de los integrantes de este grupo es el Azul, el primer antecedente de esta información.

Ha pasado el tiempo y yo recibo un nuevo documento, donde se hablaba de una investigación en curso de parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos, en contra de una persona llamada Enrique Alfaro Ramírez, que había sido alcalde de Tlajomulco, había sido alcalde de Guadalajara y que había sido puesto en investigación por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.

Este documento lo tuve durante un periodo largo. Tengo años llevando a cabo este tipo de investigaciones, cuando tengo este tipo de documentos, como el auditorio lo sabe, no sólo me los como y los publico, sino que siempre busco la manera de confirmarlos, a veces hasta en las propias filas del crimen organizado con informantes. Lo que yo hago es, una vez que tengo el documento, empiezo a hablar con personas y a leer mucho.

Con este contexto, reviso el documento. Ahí encuentro, en las células criminales del Azul, una serie de nombres. La verdad es que lo hubiéramos publicado mucho antes si el señor Alfaro nos hubiera respondido las preguntas, estuvimos esperándolo porque queríamos sus respuestas. Yo tengo manera de probar que le mandé correos, que le llamé por teléfono, con gente allegada. En su momento, cumplimos con el rigor periodístico de buscar la entrevista y conocer su punto de vista.

– ¿Cuánto tiempo llevó confirmar la información que tenías en esos informes?

Aproximadamente tres meses.

– ¿Cuándo fue la última vez que contactaste con el equipo de Enrique Alfaro, para decirles que ibas a publicarlo?

Unas horas antes de que se publicara el artículo en internet, el sábado. Se le estuvo insistiendo. Yo le mandé un mensaje al señor Delgado, que es el vocero, donde le decía que es importante tener su respuesta.

Incluso, ellos lo que me pidieron fue enviar un resumen del texto, de lo que se estaba acusando. Yo no estoy habituada a hacer este tipo de cosas, pero respondí “si es la única manera en que va a contestar, te mando las preguntas por escrito”. A la mera hora, poco antes de las 2 de la tarde, su vocero responde lo que ya publiqué. Dice: “Estimada Anabel, no tenemos respuesta para esas calumnias y difamaciones. Agradezco tus atenciones”.

– ¿Cuáles son las pruebas que tienes, de que podrían quitarle la visa?

En los informes no encontraremos videos ni las intervenciones telefónicas que hacen para sustentarlos. El informe es una relatoría de los hechos.

Yo pude hablar con un funcionario de los Estados Unidos, yo hablé directamente para re-confirmar la autenticidad del documento, pues se trata de información sensible.

Es por eso que ni el Gobierno de Estados Unidos ni la embajada de Estados Unidos ha desmentido la nota ni la existencia de este informe. Porque yo comprobé que la información que tengo obedece a la verdad, de que existe la investigación sobre Enrique Alfaro. Ya las determinaciones que pueda tomar el departamento de Justicia o la PGR, sobre las conductas delictivas, ya corresponde a otra cosa.

Yo no lo estoy acusando de narcotráfico, yo lo que hago es decir que está sujeto a una investigación por actos vinculados al crimen organizado. Con base a dos documentos, el informe del Departamento de Justicia y el primer informe de la Secretaría de la Marina de 2015.

– Anabel, ¿por qué decidieron publicar el sábado? Justo en la veda electoral

Esta parte se analizó. Dicha información no es una información de propaganda, después podemos hablar de las aseveraciones erróneas del Instituto Electoral.

Esto es información pública de interés fundamental; en un país como el nuestro donde mueren tantos periodistas, que se juegan la vida por informar, en un país donde hay tantas violencias, donde el crimen organizado es uno de los problemas medulares.

Hablo a mi nombre, a nombre de Anabel Hernández como autora de esta investigación: por mi consideración, la gente tenía derecho a saber. Mi timing como periodista no es el tiempo electoral o no electoral. Mi timing es si tengo confirmada la información o no la tengo confirmada. Yo cuando confirmé la información, la publiqué. Así es mi método de trabajo.

Me puedo esperar un año, cinco, lo que me tarde. Para escribir “Los hombres del narco” me esperé cinco años en investigar, en corroborar y corroborar y publiqué.

– ¿Qué ha pasado después de esta resolución de la medida cautelar?

Debo decirte que yo no he sido notificada oficialmente. Sé, porque hoy escuché que Carmen Aristegui había eludido a esta resolución, y que habían retirado el artículo tratando de obedecer esta medida adoptada, pero bajo protesta. Decir que el medio no estaba de acuerdo, pero en un tema de civilidad, de no querer confrontarse de una manera innecesaria con el Instituto.

Pero la información que yo he podido consultar con algunos abogados, y lo digo de manera preliminar, es que el Instituto se está excediendo completamente de sus funciones. El Instituto está diciendo que la información es falsa, cuando tendría que ser un juez, el que tendría que determinar si la información es falsa o no. El Instituto se equivocó porque no es su competencia regular los contenidos de los medios de comunicación, no es competencia decir cuál información es falsa o no.

Además, un punto fundamental y claro que habla por sí mismo: al día de hoy ni la embajada de Estados Unidos, ni el Departamento de Justicia, ni la Secretaría de Marina, ni el Gobierno de México han desmentido que existen estos documentos. Y si ellos son los emisores de los documentos, y no los han desmentido, me parece que las aseveraciones del Instituto son extralimitadas.

– ¿Has hablado con Carmen Aristegui al respecto?

No, y me parece que es ella quien debería de dar una opinión como posición del medio de comunicación.

– Entonces, ¿cuál es tu opinión del partido o del candidato que se queja para que quiten esta publicación?

Yo al candidato lo puedo comprender. En el sentido de que, si se llega a sentir agraviado, si se siente que hay calumnia o daño moral, pues tendría que acudir a los canales y a los tribunales que atienden este tipo de juicios. Me parece que en su desesperación porque se sentía afectado, recurre al Instituto.

Lo que me parece es que el Instituto debió haber dicho: “señor, con todo respeto, esta no es la ventanilla para dirimir la situación”.

El señor Alfaro puede pedir lo que quiera si él cree que le corresponda. Yo como ciudadano puedo pedir lo que se me ocurra y otra cosa es que las autoridades me lo den cuando no procede en esa ventanilla.

– ¿Después de la publicación has tenido contacto con el equipo de Enrique Alfaro?

No, en absoluto. Quisiera añadir esto: este tipo de artículos de investigación, yo entiendo que cuando son publicados generan cierto tipo de ánimo y reacciones. Y ya el uso que se le dé a la información que debe circular libre, sin censura; cuando es una información sustentada como esta, ya no depende de mí como reportera.

Yo no puedo controlar el Facebook, yo no puedo controlar las redes sociales, me parece que si hay algún tipo de señalamiento, el Instituto se equivoca. En todo caso, el Instituto debería de haber parado a quien le dio un uso electoral de la información, y es otro debate.

Una cosa es un reportaje de investigación tan serio como es Aristegui Noticias, en el marco de la libertad de expresión responsable, y otra cosa es lo que cada individuo haga.

El día que pensemos que escribimos de un candidato o un gobernador o un presidente, tiene algún tipo de propaganda; o el día que el periodismo tenga que ser sujeto de esos juicios, habremos perdido la libertad de expresión. Una libertad por la que muchos hemos luchado y estamos en peligro de vida, como es mi caso. Desde hace muchos años tengo que vivir con escoltas por el tipo de información de la que escribo, pero también muchos compañeros han perdido la vida por este derecho fundamental porque para nosotros es importante el derecho de la gente de saber. Yo decidí que la gente debía saber que existían estos dos documentos.

Omar García

Omar García

Reportero en Canal 44
Tiene más de 13 años en la cobertura periodística de Guadalajara. Su trabajo se ha especializado en transparencia y rendición de cuentas. Sus temas de investigación van desde el crecimiento y desarrollo urbano, hasta las historias de personajes que habitan y reproducen las distintas caras de la ciudad. Es comunicador público y tiene estudios de posgrado en Ciencias Sociales.
Omar García

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