La violencia suele ser presentada como lo contrario a la civilización. Como si fuera propio de seres primitivos o animales, y constantemente buscamos la forma de eliminar la violencia o limitarla lo más posible. Sin embargo, la violencia puede ser el camino necesario para “romper las cadenas”. En un mundo como el nuestro, tan complejo y lleno de personas con ideas e intereses distintos, parece que la violencia es una consecuencia natural he inevitable.